27 de septiembre de 2021, 9:08:45
Economía

crónica económica


El cine de los EEUU huye de Hollywood


Los altos impuestos pueden más que el mensaje eterno de Hollywood: Los políticos son buenos y los empresarios, unos egoístas.


Bien, no existe nada que se pueda considerar “el mensaje de Hollywood”. Es cierto que es un reflejo de la variedad de la sociedad estadounidense. Pero también lo es que ese reflejo está deformado, y no es fiel. Y también lo es que por lo general tiene una clara tendencia “liberal”, como allí se llama, o “progresista”, como lo llamaríamos aquí. Y que esa posición progresista tiende a ver en la política una lucha de buenos y malos, en la que los primeros son los que interpretan correctamente los deseos de la gente de realizar grandes obras y servicios públicos, y los últimos responden a meros intereses particulares egoístas. Los primeros financian esos proyectos son buenos (altos) impuestos, y los últimos buscan ocultar sus miserias y sus beneficios al gran hacedor, que es también el gran recaudador. Y personalmente la gente del cine está todavía más inclinada hacia ese mensaje progresista.

Todo ello debe responder a una lógica, porque se ha mantenido así desde los inicios del cine en aquél país. Y porque ocurre lo mismo en España, en Francia, en Alemania, en Argentina…

Pero al igual que ese fenómeno, dado que es constante, debe de responder a una lógica, hay otro proceso que también responde a una lógica. Mas, si bien la primera es difícil de apreciar, la segunda es fácilmente aprehensible.

¿En qué consiste? En que la industria está dejando de Hollywood el cartel con el nombre de la colina. California fue el estado de moda en los Estados Unidos cuando estaba de gobernador una estrella de Hollywood: Ronald Reagan. Una estrella de segundo orden, sí, pero un político de primera. Reagan rebajó los impuestos y liberalizó la economía de aquél Estado. Las empresas florecieron, y la economía con ellas. Desde entonces, y gracias al enorme éxito del progresismo en aquél Estado, y también a su intrincada política, a medio camino entre el presidencialismo, el parlamentarismo y la democracia directa, California es un hogar inseguro y caro para las empresas. Incluyendo las empresas del cine.

Según la revista Townhall, es eso lo que está ocurriendo. Es el caso, según la revista, de Battle: Los Angeles. El título remite a una ciudad de California, pero la producción ha huído de aquél Estado en un 90 por ciento, que es el porcentaje en el que se ha realizado la producción en la capital de Louisiana.

La industria del cine exige al Gobernador del Estado, Jerry Brown, una rebaja de impuestos. Una rebaja, eso sí, para la propia industria, no de forma generalizada. http://www.filmworksca.com/petition

“Estamos muy preocupados”, dice la petición de aquélla industria, “porque el status del Estado como epicentro de la producción de cine está en riesgo”. Y añade: “Si los políticos no logran hacer nuestra industria más competitiva en California, tendrá el mismo destino que otras industrias, incluyendo la aeroespacial, que resultó en que cientos de miles de empleos se han ido de forma permanente a otros Estados”. Según un estudio hecho a instancias de parte, de parte de la industria, este proceso llevaría a una pérdida en términos de gasto para el Estado muy importante. En los últimos 15 años, la producción de largometrajes en Los Angeles ha caído un 60 por ciento.

Lo que muestra este proceso es que los altos impuestos matan la iniciativa empresarial, incluso para aquéllos sectores que apuestan, desde el punto de vista de las ideas, por lo contrario.
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