21 de septiembre de 2021, 17:07:05
Opinión


Estocada de Rajoy a Rubalcaba

Joaquín Vila


Rajoy lo tenía muy fácil. Y lo hizo bien. Es un brillante parlamentario, lo que se dice un pico de oro, y todos los datos del Debate del Estado de la Nación estaban a su favor. Llevaba un as en la manga. O dos.

La economía, desde que Zapatero se fue a su hamaca de Somosaguas, ha mejorado sensiblemente. La prima de riesgo ha pasado de más de 600 puntos a 200; esto es; los inversores extranjeros vuelven a confiar en España. La Bolsa no hace más que subir, con algún que otro altibajo, y el empleo, aunque lánguidamente, se va recuperando. “Es una gran noticia que ya no caminemos hacia la ruina”, como dijo Rajoy.

Y ha anunciado que va a cumplir con lo que prometió: bajada sustancial del IRPF, los sueldos más bajos no pagarán impuestos (12 millones de declarantes), nuevos contratos indefinidos que cotizarán una tarifa plana a la Seguridad Social y nuevas medidas contra la corrupción.

Y, desde luego, no permitirá la consulta catalana. Ni por las buenas ni por las malas. O quizás, por las malas. “El referéndum es ilegal, pero se puede reformar la Constitución; nadie puede negar al pueblo español el derecho a decidir”, dijo el presidente. Está claro, aunque se reforme la Constitución, Cataluña seguirá siendo España, pues todos los españoles deberían votar. Y es seguro que la inmensa mayoría se opondrá a la secesión.

Ante esto, Rubalcaba ya no sabía que decir. Bueno, dijo lo de siempre: que si la injusta reforma laboral, que si Bárcenas, que si la sanidad pública, que si el acuerdo imposible con Cataluña por culpa de la tozudez de Rajoy, que si la libertad progre de los sindicatos trincones, que si los derechos de la mujer (sic) para abortar a su antojo, que si la educación... En realidad, aunque también es un gran parlamentario, no supo cómo embestir al toro de la realidad que le había puesto Rajoy en el albero del hemiciclo. Había mucha arena que rastrillar. Y fue sin rastrillo.

Pero la realidad es tozuda. El Gobierno del PSOE dejó a España hundida en el abismo y el ridículo. Mientras, el PP intenta reflotar, salir del agujero, respirar. Y no es tarea fácil. Porque el Gobierno del PSOE ha sido tan nefasto que ha dejado a nuestra nación entre las peor valoradas del mundo. Desde luego, de Europa.

Y los planteamientos de Rubalcaba son de chichinabo: una Cataluña federal, un acuerdo con los proetarras, más desigualdad, una apoteosis dice. Será por el dinero de todos los amiguetes sindicalistas y socialistas, por los fraudes de UGT y CCOO, de la Junta de Andalucía, de las mariscadas y juergas a cargo del erario público... Memeces y manipulaciones. Rubalcaba boquea y no sabe cómo salir de sus inconsecuentes planteamientos. Desde luego, una España con Rubalcaba al frente sería como volver a las cavernas. Las cavernas que horadó Zapatero en lo más profundo de un agujero negro.

Rajoy le clavó a Rubalcaba una estocada en lo más alto. Le endilgó, como quien no quiere la cosa, las banderillas y la estocada final.
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