17 de septiembre de 2019, 19:13:52
Cultura

el jurado elige la mejor falla


Una marea de turistas toma una Valencia engalanada de arte y sátira fallera


Una marea de turistas, falleros y niños ha tomado las calles de Valencia, que este domingo ha amanecido repleta de sátira e ingenio en sus monumentos "grandes" que ironizan sobre políticos, deportistas y banqueros y nutren su arte de crisis, recortes y corrupción.


La ciudad de Valencia (este) vive un año más su tradicional fiesta de las Fallas, con centenares de "monumentos" alegóricos, que irremediablemente consumirá el fuego el próximo miércoles, y con millones de luces en sus calles repletas de valencianos y visitantes llegados de todas partes.

Una marea de turistas, valencianos y niños tomaron hoy las calles de esta ciudad española a orillas del Mediterráneo para admirar las fallas, que se elevan como caricaturas en las que se ironiza sobre políticos, deportistas y banqueros, la crisis y la corrupción.



Con el sol resplandeciente desde primera hora, las fallas han cumplido con la tradición de amanecer "plantadas" o instaladas, tras una noche de trajín, con falleros y artistas tratando de tener listo todo para la cita de hoy con los jurados que han de decidir cual es la mejor en cada categoría.

El rey Juan Carlos, su yerno Iñaki Urdangarín, la infanta Cristina o políticos españoles como el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; el líder del partido socialista (PSOE), Alfredo Pérez Rubalcaba; el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro; la canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente de EEUU, Barak Obama, o deportistas como Rafa Nadal y los futbolistas Cristiano Ronaldo y Leonel Messi no escapan a su crítica voraz de las fallas.



La fiesta es tanto para adultos como para niños y más de 380 monumentos falleros infantiles se instalaron ya el sábado y en muchos casos cuentan chistes, veneran al Sol o dedican sus figuras al horóscopo chino, además de ofrecer un concurso de baile internacional.

Una falla infantil y otra grande son cada año "indultadas" por un jurado que las libra de perecer en las llamas de la noche del 19 de marzo, en que la ciudad aparece encendida en fuego anunciando de madrugada la llegada de la primavera.

Pero los monumentos sólo son una parte de la fiesta, ya que unas 105.000 personas que desfilarán en la ofrenda a la Virgen de los Desamparados en la que se los depositarán 60.000 claveles que vestirán su manto.

Un total de 241 carpas están montadas en las calles, de las que más de 400 están cortadas al tráfico.

La armonía que se saca de los estruendosos petardos en la "mascletá" y los castillos de fuegos artificiales llenarán de luz, sonido y color el cielo de Valencia hasta la madrugada del miércoles.



Desde primera hora de este domingo, en los alrededores de las fallas, especialmente de las más ricas, numerosos visitantes y turistas se arremolinaban e inmortalizaban con sus cámaras y teléfonos móviles las escenas que más les llamaban la atención.

Con un presupuesto próximo a los siete millones de euros (cerca de 10 millones de dólares), las fallas compiten en altura, majestuosidad, equilibrio e innovación.



En el epicentro fallero, la plaza del Ayuntamiento, lucen los veinte metros del colosal Moisés hecho con varillas de madera, en el que se han invertido 170.000 euros y que bajo el lema, el "Decálogo de los valencianos", reinterpreta los mandamientos bíblicos con acciones para ser buen ciudadano y un buen valenciano.

Con un ambiente festivo y de plena algarabía, hasta un millón de personas se estima que visitarán la ciudad durante estos días, en los que la ocupación hotelera rondará el 85%, aunque los establecimientos más céntricos ya están llenos, para disfrutar de unas fiestas declaradas Bien de Interés Cultural y que aspiran en 2015 a ser Patrimonio de la Unesco.
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