28 de septiembre de 2021, 7:37:54
Economía

Crónica económica


Los seis impactos de la “guerra fría”



Matthew Lynn ha identificado hasta seis posibles consecuencias de un conflicto pre bélico, en el caso de que éste conduzca a un enfriamiento de las relaciones diplomáticas y económicas. Una guerra fría, al menos en este sentido.

La primera es que la situación económica de la Unión Europea podría empeorar. El volumen de relaciones comerciales entre los dos países, que hace diez años era de 90.000 millones de dólares, ahora es de 335 mil millones. Bien. Pero Rusia supone el 0,6 por ciento de las exportaciones europeas. Importante, pero no atenazador.

Dos: Los precios de la energía subirán. El 0,6 por ciento en general. Pero cuando hablamos de energía, el porcentaje es mayor. Rusia vende sobre todos recursos naturales y bienes energéticos. El 50 por ciento del gas de Austria, el 40 por ciento del de Alemania y el 30 por ciento del de Europa procede de Rusia. Si Europa reduce la compra de gas a Rusia, tendrá que comprar de otros sitios. Rusia ya no es el primer productor de gas del mundo, sino los Estados Unidos. Lynn no lo dice, pero los Estados Unidos se han ofrecido a aumentar sus exportaciones a Europa. Ahora bien, no sería por el medio fácil y barato de un gaseoducto, sino en barcos, un medio más caro. Eso quiere decir que el precio del gas subirá. O si Rusia cierra la espita para vengarse de las medidas que adopte Europa, también subirán los precios de la energía.

Tres, la economía rusa cae. No sólo lo haría la economía europea. La cooperación económica se produce porque beneficia a ambas partes. Cuando ésta se interrumpe… pierden las dos partes. Lo que señala Lynn al respecto es que, no lo olvidemos, Rusia es la octava economía del mundo, en tamaño, pero son 143 millones de personas (por cierto que, hace 100 años, cuando estalló la Gran Guerra, tenía 164 millones). Eso lleva la renta per cápita a los rusos es de 10.437 dólares, mientras que España está en los 30.639 dólares, y la UE de los 27 en 31.550. Son datos del WorlEconomicForum. Lynn señala que en un país pobre, cuando hay problemas económicos, se pueden producir disturbios. Pero hay muchas más cuestiones. La popularidad de Putin está disparada, tras lo de Crimea. Y de eso nada dice Lynn.

Cuatro: El gasto en defensa subirá. Pone el ejemplo de que Gran Bretaña destinaba a la Defensa el 4 por ciento del PIB cuando cayó el muro de Berlín, y el 3 por ciento en la actualidad. Pero es dudoso que por este asunto vaya a aumentar el gasto militar, fuera, eso sí, de los países ex soviéticos.

Cinco: Más liquidez creada por el Banco Central Europeo. Si la cooperación económica se resiente, si no fluye el capital hacia Europa, si cae la actividad económica y los europeos no generan capital, el BCE ofrecerá falso capital para cubrir ese hueco. Falso capital, como el que nos ha llevado a la crisis. Es posible.

Y seis: Del Mar Negro al Mar Rojo. La invasión de Crimea por Rusia se ha producido por el control de la flota rusa, con base en Sevastopol. Esa flota, claro es, está en el Mar Negro, y por el Mar de Mármara es por donde puede acceder al Mar Egeo y, por tanto, al Mar Mediterráneo. Luego tan importante como Crimea es para Rusia Turquía. Grecia puede caer en manos de la ultra izquierda de Syriza, sumir al país en una situación complicada, y tensar las relaciones con su vecino y ex ocupante, Turquía. No menos importante para Rusia es Egipto, que tiene la llave del Canal de Suez, y del Mar Rojo. Una crisis económica y diplomática podría desestabilizar toda esta zona oriental del Mediterráneo. Una tesis interesante, pero más cercana a la ficción.

James Picerno, en un análisis hecho para EconoMonitor, señala que Rusia y Ucrania serían los principales perjudicados, Europa va en segundo lugar, pero ni los EEUU ni China quedarían inmunes.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es