14 de noviembre de 2019, 15:51:50
Opinion


VARGAS LLOSA, MADURO Y LA DICTADURA VENEZOLANA

Luis María ANSON


El caudillo Chávez fue objetivamente un dictador aliviado por el maquillaje de elecciones manipuladas. En su último artículo, Mario Vargas Llosa, escritor siempre moderado, afirma que Venezuela ya no es un país democrático. El presidente Maduro, que se encaramó en el poder gracias al dedo de Chávez y de unas elecciones ampliamente contestadas, está aplicando fórmulas de carácter totalitario sobre todo por lo que respecta a la libertad de expresión y a la actitud de las fuerzas de seguridad y las milicias extremistas.
En un admirable artículo, Gustavo Cisneros apuesta por el diálogo y la concordia para que Venezuela salga del estado de crispación actual que está causando la miseria de una buena parte de los venezolanos. Son muchos los que creen que ese diálogo es posible. Pero el problema no está en el pueblo venezolano. Está en Castro. La cuba castrista vive del copioso maná económico que recibe de Venezuela. Los Castro no quieren un régimen de libertad en Caracas que podría cercenar la ayuda económica a Cuba. Los Castro desean un régimen castrista y por eso han inundado la gran nación sudamericana con infinidad de agentes cubanos para facilitar la implantación del sistema castrista en el país del Simón Bolívar.
Maduro es un pobre hombre de escasa formación, zarandeado por la herencia de Chávez y la influencia castrista. No será fácil que se establezcan fórmulas de diálogo y concordia. Venezuela parece abocada a la disputa violenta por el poder pues día a día crece el número de ciudadanos indignados por la carestía de vida y el desabastecimiento de productos básicos. La situación parece insostenible y derivará en el derrocamiento de Maduro o en la implantación del sistema castrista.
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