18 de noviembre de 2019, 15:26:05
Nacional

VISITA A LA CAPILLA ARDIENTE JUNTO A DOÑA LETIZIA


El Príncipe de Asturias: "A Suárez hay que agradecerle todo"



Los Príncipes de Asturias han consolado a la familia de Adolfo Suárez y han mostrado sus respetos ante el féretro con los restos mortales del expresidente del Gobierno en la capilla ardiente instalada en el Congreso, donde han acudido tras presidir en Bilbao el funeral por el alcalde Iñaki Azkuna.

Nada más llegar a Madrid, Don Felipe y Doña Letizia se han trasladado al Palacio de las Cortes, donde han sido recibidos por el presidente del Congreso, Jesús Posada, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

Don Felipe ha afirmado que a Adolfo Suárez "hay que agradecerle todo". Sobre el sentimiento de la Familia Real ante el fallecimiento del expresidente ha dicho están "muy tristes." El heredero de la Corona y su esposa, de riguroso luto, han estrechado la mano de los miembros de la Mesa del Congreso en el pasillo de la Cámara y, junto a Adolfo Suárez Illana, a quien han saludado afectuosamente, han mostrado su solidaridad al resto de familiares del expresidente del Gobierno que aguardaban su llegada en el escritorio, contiguo al Salón de Pasos Perdidos.

Por su parte, el Rey Don Juan Carlos ha impuesto al expresidente del Gobierno Adolfo Suárez a título póstumo el Collar de la Real Orden de Carlos III. El Rey se ha mostrado este lunes visiblemente emocionado al dar su último adiós al primer presidente del Gobierno de la democracia en la capilla ardiente instalada en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso de los Diputados.

Caminando con su bastón, Don Juan Carlos se ha acercado al féretro, acompañado de la Reina y de su hija mayor, la Infanta Elena. Con el rostro serio, ha inclinado la cabeza en señal de respeto y ha permanecido frente al ataúd durante unos 10 segundos, algo más que el resto de autoridades que han despedido también a Suárez.

El primero en rendir homenaje a Suárez ha sido el expresidente del Gobierno más reciente, José Luis Rodríguez Zapatero, seguido de Felipe González y José María Aznar. Los tres se han detenido ante el féretro cubierto con la bandera de España y han inclinado la cabeza en señal de respeto.

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Después han pasado frente al féretro distintos ministros del Gobierno, empezando por Alberto Ruiz Gallardón, Jorge Fernández Díaz, Ana Pastor, José Manuel Soria, Ana Mato y Fátima Báñez, quienes se santiguaron al pasar ante Suárez, como también hicieron el presidente del Congreso, Jesús Posada, y la Reina y la Infanta Elena.

Entre las primeras autoridades que han rendido homenaje a Suárez estaban también los ministros José Ignacio Wert, Cristóbal Montoro, Luis Guindos, Pedro Morenés, el fiscal general del Estado, el presidente del Senado y los máximos representantes del poder judicial.

La familia del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez ha entregado al Conegreso de los Diputados, pasadas las diez de la mañana de este lunes, el féretro con los restos mortales del fallecido político para la instalación de la capilla ardiente. Los hijos y nietos del presidente centrista han caminado unos pasos detrás del ataúd, que iba cubierto con una bandera de España.

El cortejo fúnebre ha llegado a la Carrera de San Jerónimo tras recorrer el centro de la capital procedente de la Clínica Cemtro y ha sido recibido con aplausos por el millar de personas que se congrega en los alrededores de la Cámara. Lo abría la Policía Local y estaba escoltado por motoristas de la Guardia Civil y la Policía Nacional, y ha sido trasladado por un piquete de honor por la Puerta de los Leones, seguido por los familiares.

En la escalinata del Palacio del Congreso esperaban el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y los expresidentes Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, además de los presidentes del Congreso y del Senado, Jesús Posada y Pío García Escudero; del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, y el CGPJ, Carlos Lesmes, así como los miembros de las Mesas del Congreso y del Senado. También se ha sumado el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, así como las esposas de Rajoy, Elvira Rodríguez, y de Rodríguez Zapatero, Sonsoles Espinosa.

En la entrada principal del Palacio esperaba a la comitiva una Sección de Honor del Regimiento Inmemorial del Rey con traje de época. El féretro ha entrado en la sede parlamentaria por la puerta principal del Congreso, conocida como 'Puerta de los Leones', que sólo se abre en ocasiones especiales como en las Jornadas de Puertas Abiertas y cuando el Rey acude a la Cámara para inaugurar cada legislatura.

Los restos mortales de Suárez han sido trasladados al Salón de Pasos Perdidos donde se instalará la Capilla Ardiente, el mismo sitió donde se veló en 2008 al expresidente Leopoldo Calvo Sotelo. Un año antes, el Congreso había acogido la capilla ardiente de uno de los padres de la Constitución, el diputado del PP, Gabriel Cisneros, pero en ese caso se instaló en el contiguo Vestíbulo de Isabel II.

Artífice de la democracia
El primer presidente de Gobierno de la democracia, Adolfo Suárez González, artífice de la transición a un régimen de libertades después de cuatro décadas de dictadura, murió el domingo a los 81 años, rodeado de la familia. El fallecimiento, a las 15:03 horas en la clínica Cemtro, ha sido consecuencia de la evolución natural del Alzheimer que padecía -aproximadamente desde hace diez años-, ha explicado a la prensa la doctora Isabel de la Azuela.

El Gobierno ha declarado tres días de luto oficial y la noticia ha causado una catarata de reacciones institucionales, políticas y sociales, que han reconocido, en general, su trabajo incansable por la democracia y la reconciliación a fuerza de carisma, tesón, diálogo y consenso.

El portavoz de la familia, Fermín Urbiola, adelantó la noticia a las 15:14 horas a los medios situados en el exterior de la clínica, en medio de confusión y nerviosismo, y ha agradecido el cariño mostrado hacia el expresidente.

Suárez se ha encontrado en un estado "muy confortable" en todo momento, con un tratamiento ajustado a sus necesidades y con buen control de los síntomas, lo que le ha permitido, señaló la doctora De la Azuela, estar "muy sereno y cómodo" junto a la familia hasta los últimos momentos.

Ingresado desde el lunes pasado, sufrió el domingo un empeoramiento neurológico progresivo, después de que el viernes su hijo Adolfo Suárez Illana anunciara que el desenlace era "inminente".

La doctora ha precisado que su nivel de consciencia ha ido empeorando "progresivamente", aunque sin ofrecer más detalles en virtud del secreto profesional.

Aunque el proceso neumológico remitió, la enfermedad neurológica de Suárez siguió avanzando hasta el fallecimiento, según un comunicado previo de la clínica, que ha expresado el "más profundo pésame".

El director de Cemtro, Pedro Guillén, señaló que ha sido un honor para la clínica tratar a lo largo de estos años a "un hombre ilustre" y "grande de la historia de España" como Adolfo Suárez.

Retirado de la política en 1991, Suárez dedicó los últimos años a a la familia y lo justificó así: "Yo ya he hecho mi trabajo y ahora tengo deudas que cumplir con ella, por tantos años que he dedicado a la política". Fueron exactamente 42, desde que comenzara su carrera en tiempos del franquismo.

"He sido un buen servidor del Estado y de los españoles", declaró en 1995 al ser preguntado por su labor al frente del Gobierno, en un programa televisivo en el que elogió al Rey.

Nombrado presidente del Gobierno el 3 de julio de 1976, impulsó la Ley Fundamental de Reforma Política, que desmontó la dictadura y abrió el camino a la democracia.

Pactó con los dirigentes de la izquierda en la clandestinidad o el exilio, como Felipe González o Santiago Carrillo, para hacer posibles las primeras elecciones libres, el 15 de junio de 1977, ganadas por la UCD, que el propio Suárez presidía.

En octubre de ese año negoció y firmó con los dirigentes de los principales partidos políticos los denominados "Pactos de la Moncloa", apoyados por la patronal y los sindicatos.

Durante su primer mandato, hasta las elecciones del 1 de marzo de 1979, se consensuó y aprobó el texto de la Constitución, refrendado en referéndum el 6 de diciembre de 1978.

Comenzó entonces, ya como primer presidente constitucional, la etapa más difícil de su gobierno, asediado por el terrorismo, la inflación y el creciente desempleo, una descentralización del poder del Estado que dio lugar a las autonomías y con una crisis ideológica en el seno de su propio partido.

Las duras críticas a su gestión, la crisis interna de UCD y la falta de apoyos sociales lo llevaron a dimitir el 29 de enero de 1981.

Tres semanas después, el 23 de febrero de 1981, el teniente coronel Antonio Tejero entró en el Congreso de los Diputados con varias decenas de guardias civiles mientras se votaba la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo jefe del Ejecutivo, en un intento golpista que fracasó.

Después fundó el CDS, un partido de centro que obtuvo varios diputados y senadores, pero que no se consolidó. En su vida personal, ha pasado por el fallecimiento de su esposa, Amparo Illana, y su hija mayor a causa del cáncer.
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