7 de diciembre de 2019, 23:56:09
Opinion


GALLARDÓN APAGA A LOS JUECES ESTRELLA

Luis María ANSON


En casos complejos o en aquellos encomendados a la Audiencia Nacional serán tres magistrados de forma colegiada los que los entiendan. Se terminó el juez estrella. Alberto Ruiz Gallardón ha apagado su luz, ha empalidecido las estrellas judiciales. No pueden continuar espectáculos como los eres, el Nóos, el gurtel o el Bárcenas que se eternizan para lucimiento del juez. La opinión pública ha acogido con general aplauso la decisión del ministro de Justicia que deberá ser respaldada por el Congreso de los Diputados.

El escándalo de los estrellatos empezó con el juez Garzón. “Helo, helo, por do viene el infante vengador, caballero a la jineta en caballo corredor”. Después han sido varios los magistrados que, unas veces pensando en un futuro despacho de abogados, otras por vanidad personal, han distorsionado los procedimientos y los han alargado para continuar presentes en los medios de comunicación.

La Justicia debe ser ciega y a quienes la imparten les corresponde la discreción y la prudencia no solo en el plano profesional, también en el personal. El espectáculo que ha dado el juez Castro, por poner un ejemplo, no es de recibo. Estaba encantado, lo está todavía, de atraer la atención de los medios de comunicación. Y alarga y complica un procedimiento que hace ya muchos meses que debería estar resuelto.

Bien por Gallardón. Ha abordado un problema especialmente delicado. La Justicia independiente exige embridar a los jueces estrella, más pendientes en muchas ocasiones de su lucimiento personal que de cumplir con su obligación.
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