19 de noviembre de 2019, 17:26:38
Cultura

fueron adquiridas en 2013


Ocho pinturas de los siglos XVI y XVII se suman a la colección del Prado


El Museo del Prado muestra desde este viernes en sus salas un conjunto de obras que han entrado a formar parte de sus colecciones como adquisiciones del Estado en 2013. Se trata de ocho pinturas, entre las que figuran una tela de La oración en el huerto, de Giulio Cesare Procaccini, y dos obras juveniles de Alonso Cano, un periodo sin representación en el museo, ya que que solo albergaba obras del artista posteriores a 1638.


La colección del Museo del Prado ha sido enriquecida con la incorporación de ocho obras adquiridas en 2013. Están expuestas desde este viernes.

Las obras son un tela de 1616-1620 de La oración en el huerto, de Giulio Cesare Procaccini, que ha sido instalada en la sala 5. "En el huerto de Getsemaní, un ángel conforta a Jesús antes de su Pasión, mientras tres apóstoles duermen. Cristo solicita a su Padre que aparte de él la agonía que le aguarda, ante la atenta y serena mirada del ángel que alza su mano derecha hacia la divinidad; figuras que Procaccini envuelve en una luz poderosa que aviva la vibración de los colores de sus vestiduras", explica el Prado en un nota.

También del tema de La oración en el huerto es una tabla de 1560 - 1570 de Luis Morales, una composición que incluye uno de los paisajes más elaborados y cuidados del maestro extremeño, que puede verse en la sala 52 C. "La composición deriva de una pintura de Jan Gossaert existente en el Staatliche Museen de Berlin, fechada hacia 1510, aunque es posible que Luis de Morales manejara una estampa o pintura aún no identificada basada en la del flamenco", dice el Prado, que añade que "además de su calidad pictórica, cabe señalar que la composición incluye uno de los paisajes más elaborados y cuidados del maestro extremeño, con un completo alarde de vegetación en primer término, y una prolongación en perspectiva en la que se han añadido numerosos elementos arquitectónicos, un ancho río con barcas y figuras en la lejanía.



En la sala 10A han sido ubicados dos óleos sobre lienzo de Alonso Cano fechados en 1629: Aparición de Cristo crucificado a santa Teresa de Jesús y Aparición de Cristo resucitado a santa Teresa de Jesús, o Matrimonio místico de santa Teresa o Matrimonio místico de santa Teresa, dos obras juveniles del artista que corresponden con un periodo "sin representación en el museo puesto que todas sus obras en la institución eran, hasta ahora, posteriores a 1638, el año en que el artista abandonó Sevilla para establecerse en Madrid".

Ambos cuadros "representan sendos aspectos de la personalidad de santa Teresa: uno de ellos alude a su actividad como escritora, lo que a su vez se relaciona con su condición de 'fundadora', y le valió el título de Doctora de la Iglesia (1970) mientras que en otro describe una de las visiones que proporcionaron fama de santidad a Teresa, a quien vemos arrodillada ante la aparición de Cristo resucitado".

El conjunto se completa, en la sala 57 A, con la tabla flamenca anónima de hacia 1530 San Jerónimo orando, probablemente relacionada con el llamado Maestro de las Medias Figuras de Amberes, en la sala 57 A. "Debido a su formato vertical, el autor de esta tabla muestra al santo eremita, lejos del monasterio, en primer plano, en el centro de la composición", explica el museo al tiempo que matiza que "tras él, al fondo, en alto, sitúa el monasterio ante unos riscos que evocan los de Patinir". En este paisaje, como en tantos otros realizados en la primera mitad del XVI, "se incluyen montañas, rocas, caminos, praderas, árboles, agua, casas, barcos, de acuerdo con lo que los tratados del XVI llaman 'varietas'".

Cristo ejemplo de mártires, vinculada a una serie de pinturas de temática martirial que el pintor Juan Roelas realizó hacia 1625 con su taller para el convento de la Merced de Sevilla, es otro de los lienzos que ha sido adquirido en 2013 y que puede contemplarse en la sala 7A. "Posiblemente proceda del convento de la Merced Calzada en Sevilla donde se recuerda que Roelas y sus discípulos pintaron una serie de obras que mostraban martirios de religiosos"

Con la obra Dios Padre retratando a la Inmaculada, de José García Hidalgo, el Prado amplía en sus colecciones "la casuística relacionada con esta iconografía de la Virgen tan vinculada al arte español". Este óleo sobre lienzo de hacia 1690 ha sido instalado en la sala 18A mientras que Las lágrimas de san Pedro, un anónimo español de hacia 1620-1630, puede contemplarse en la sala 10. "Es una obra de gran calidad estética que corresponde a un interesante pintor naturalista todavía por identificar y que enriquece el debate sobre el desarrollo del naturalismo en la pintura española del siglo XVII", dice el Prado.

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