21 de octubre de 2019, 14:43:13
Opinion


España, en deuda





Los últimos datos macroeconómicos que estaban permitiendo a Rajoy sacar pecho han quedado eclipsados por el comunicado del Banco de España que sitúa a la deuda del conjunto de las Administraciones Públicas españolas en 987.945 millones de euros, lo que supone un aumento de más de 75.300 millones de euros con respecto al año anterior por estas fechas. Además, la deuda pública supone ya el 96,5 por ciento del PIB, y las previsiones del FMI no son precisamente halagüeñas: la deuda no pararía de crecer hasta 2018, llegando incluso a situarse en el 105 por ciento del PIB.

No son buenos datos, desde luego. Y serían peores de computarse también el nivel de endeudamiento privado, dato éste tan preocupante como sin duda elevado. En los últimos días, la rentabilidad del bono español a diez años ha alcanzado su nivel más bajo desde 2005, rozando el 3,3 por ciento. Por aquel entonces, el PIB rondaba el 4 por ciento y el desempleo no llegaba al 8 por ciento. Nueve años después, esas cifras parecen inalcanzables, al menos a corto plazo, aunque no por ello ha de renunciarse a la posibilidad de volver a ellas. El cierre de empresas públicas deficitarias o inoperantes, la racionalización de las administraciones -en especial, las autonómicas- y una reforma laboral y fiscal real en lugar de amagada son, junto a la política de austeridad, la única receta viable para evitar que el endeudamiento público siga lastrando la salida de la crisis.
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