15 de noviembre de 2019, 1:24:54
Opinion


Números negros para la banca



La Asociación Española de Banca ha facilitado el resultado del año pasado del sector. Las noticias son buenas: han vuelto a obtener beneficios, por un montante de 7.274 millones de euros. Este resultado contrasta con las pérdidas de 2.825 millones de euros del año anterior. Aquéllos números rojos se deben a las importantes provisiones a que tuvieron que hacer frente las entidades financieras, en el contexto de la reforma impulsada por el Gobierno.

Esta reforma, expuesta en pocos términos, consistió en obligar a las entidades a sacar los activos tóxicos por medio de la Sareb, y a obligarlas asimismo a hacer provisiones por un valor aproximado a las pérdidas que se pueden esperar por el desplome en el valor de esos activos. De este modo, las entidades limpian sus balances, reconocen las pérdidas, y se presentan ante los inversores extranjeros como solventes. De este modo podrán financiarse competitivamente en el exterior, y conducir esa financiación a la economía española, en el momento en el que ésta esté preparada. Este proceso está ocurriendo, y ha tenido lugar en gran medida, lo cual es una excelente señal.

Además, en los resultados de la banca se ven otros procesos de ajuste necesarios. Por ejemplo, empresas y familias han reducido notablemente su endeudamiento, lo cual ha permitido a los bancos reducir su dependencia del BCE. El crédito sigue cayendo, lo cual es congruente con el sobreendeudamiento de la economía privada, y con el tono de la economía el año pasado.

Pero algo está cambiando. El Banco de España calcula que por vez primera en dos años el PIB está en tasas positivas interanuales. Y el ministro de Economía, Luis de Guindos, cree que la economía crecerá una media del 1,5 por ciento este año y el que viene. La banca tiene que estar preparada para este nuevo cambio de ciclo, y lo que sugieren los resultados de 2013 es que en conjunto lo está.
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