20 de octubre de 2019, 23:19:33
Sociedad

MARÍA JOSÉ JURADO


Una española, en primera línea internacional en Ciencias de la Tierra mientras España se descuelga

Laura Crespo


La geóloga del CSIC en el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera, María José Jurado, se ha convertido en la primera española miembro del consejo asesor del Programa Internacional de perforación científica continental (ICDP), un hito sólo alcanzado anteriormente por otro investigador español y que genera una metafórica contradicción, muestra del momento actual que vive la ciencia en nuestro país: mientras el personal investigador en activo demuestra ser altamente competitivo en el ámbito global, España se descuelga de forma acelerada de los principales programas científicos internacionales.


María José Jurado, junto a un colaborador, mirando el estado de una sonda de exploración en las instalaciones del Instituto Jaume Almera.


En Ciencias de la Tierra, el ICDP es la iniciativa internacional más relevante junto a su programa gemelo, el IODP (Programa Internacional de perforación científica oceánica, que desarrolla objetivos parecidos en el fondo oceánico), y España tiene actualmente la misma relación con ambos: es miembro, pero no paga. Tanto el ICDP como el IODP se financian a partir de la aportación de cada uno de los países miembro en base a su PIB, una cantidad que España dejó de pagar en 2011.

Hasta el momento, ambos programas habían sido “muy comprensivos” con la situación económica española, explica Jurado, quien colaboró “sin ningún problema” en una expedición de la línea oceánica entre noviembre 2013 y enero de este año, concretamente en la perforación de la zona sismogénica de Nankai, en Japón, el lugar donde se originó el devastador tsunami de 2011. Sin embargo, a principios de este mes el IODP ha suspendido la participación España por no aportar la financiación comprometida. “Ahora no sabemos cómo va a evolucionar esto, ni si esta exclusión va a suponer el fin de nuestras posibilidades de colaborar con el programa, al menos de manera notable”, reconoce la geóloga.

Aunque la morosidad de España en el ICDP es la misma, el programa continental aún no ha tomado medidas al respecto. Jurado, que no fue propuesta por nuestro país como miembro del consejo, sino directamente requerida por el Comité Ejecutivo en base a su dilatada experiencia en la exploración del subsuelo con sondas geofísicas y sensores, no tiene constancia de que el ICDP vaya a seguir “en breve” los pasos de su hermano oceánico. Considera, eso sí, “conveniente que se defina y concrete esta colaboración para poder seguir vinculados a los únicos programas punteros en Ciencias de la Tierra, en los que se adquiere conocimiento y experiencia en temas de mucha relevancia social”.

“La financiación necesaria para esta participación es mínima y razonable y el retorno, muy importante”, zanja.

Sobre la desaparición de los dinosaurios y el almacén Castor

El ICDP (International Continental Drilling Program) nació en 1996 como entidad sin ánimo de lucro impulsada por Estados Unidos, China y Alemania para fomentar la colaboración internacional en los proyectos de perforación de los continentes. Casi una década después cuenta con 23 países afiliados y ha desarrollado hasta la fecha 27 perforaciones. Al igual que en el IODP, la financiación corre a cargo de las cuotas de los socios, que varían en base a la economía de cada país.


Perforaciones continentales llevadas a cabo por el ICDP. Los círculos amarillos corresponden con las 27 propuestas de perforación llevadas a cabo. Los círculos rojos son propuestas de perforación en valoración y en un desarrollo futuro.


Los equipos de investigación de cada uno de los estados miembro elevan sus propuestas sobre investigaciones científicas que pretenden desarrollar a partir de una perforación y el Comité Ejecutivo, con el asesoramiento del grupo de especialistas del que forma parte Jurado, acepta o desestima los proyectos y reparte el presupuesto en base a criterios científicos y de seguridad.

Según señala la geóloga del CSIC, las investigaciones que se desarrollan en el ICDP “abordan problemas de impacto social”, como los riesgos naturales asociados a fallas, terremotos, volcanes y demás fenómenos activos de la Tierra, el paleoclima o los recursos sostenibles.

Uno de los principales hitos del ICDP es la perforación de la falla de San Andrés, en California, que permitió estudiar el desplazamiento de la tierra en esta zona de movimiento continuo. “En otros puntos, como Japón e Islandia, se han perforado volcanes activos y se ha llegado, incluso, a tocar al magma”, pone Jurado en valor y aclara que se trata de técnicas “bastante únicas”, distintas y mucho más complejas que “las que se realizan para buscar agua o petróleo”.

Gracias a las perforaciones realizadas en Lagos, el ICDP ha desarrollado multitud de estudios sobre el paleoclima para indagar en la prehistoria climática del planeta y arrojar luz sobre, por ejemplo, por qué desaparecieron los dinosaurios.

En el caso del programa oceánico (IODP), el proyecto con mayor repercusión ha sido la perforación de la falla que dio lugar al desastre de Fukushima. Este caso es paradigmático puesto que se calificó como “programa de respuesta rápida”: en cuestión de meses, se organizó una campaña con un barco japonés y se perforó en una zona a 7.000 metros de profundidad. “El poder entrar en contacto directo con la falla que genera un terremoto permite conocer unos datos valiosísimos para de cara al futuro, mitigar sus efectos”, explica la geóloga.

Mirando hacia el futuro, Jurado adelanta que se va a empezar a explorar la falla Alpina, en Nueva Zelanda, y que en los próximos años se va estudiar, a través de perforaciones, “cómo se genera la sismicidad inducida”, la responsable de terremotos como, por ejemplo, los registrados en Cataluña, en las inmediaciones del almacén de gas Castor. “En ciertos casos resulta evidente el mecanismo o la causa por el que suceden esos movimientos sísmicos, pero otros requieren del acceso a varios kilómetros de profundidad”, explica la investigadora, e incide en que “con estas investigaciones se están haciendo cosas únicas, que sin la cooperación internacional no serían posibles”.

Para ella, uno de los descubrimientos más inauditos derivado de las perforaciones continentales es el de la existencia de vida hasta varios kilómetros de profundidad en la corteza terrestre. “Pudimos probar que existe una biosfera profunda más amplia de lo que se pensada, que la vida se da en ambientes aparentemente hostiles para su desarrollo”.

En base a su experiencia personal, la pertenencia de España a estos programas internacionales eleva considerablemente las oportunidades de nuestros científicos. “La participación española en ICDP e IODP me ha permitido desarrollar mi actividad y, de forma más general, ha hecho que fuera conozcan el nivel que hay o ha habido aquí en investigación”, cuenta.

¿Qué pasaría si, finalmente, España sale de estos programas por falta de pago? “Estando fuera, aunque nuestros científicos podrían colaborar en algunos proyectos a través de equipos internacionales de investigación, no tendremos la opción de participar de una forma relevante”, explica y añade que “también perderemos la capacidad de presentar propuestas”. Para terminar, un deseo: “Estamos en un nivel muy interesante y esperamos poder seguir”, confía Jurado.
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