27 de septiembre de 2021, 10:14:48
Opinión


Zapatero vuelve a la escena del crimen

Joaquín Vila


El PSOE ha organizado con banderitas, himnos insoportables y la fanfarria típica de los mítines un homenaje a Zapatero al cumplirse una década de su llegada al Gobierno. Asistieron pocos y a regañadientes, pues había poco que celebrar. Rubalcaba no tuvo más remedio que acudir, pero no abrió la boca. Hasta en el PSOE saben que no es un buen compañero de viaje. Es, más bien, su talón de Aquiles.

Con todo, Elena Valenciano, que se quiere creer que va a ganar las elecciones europeas en España y que cuando ve un micrófono cerca se lo come, se atrevió a reivindicar “las leyes sociales, la libertad, la sociedad más justa, decente y feliz” que logró el expresidente con su gestión.

Se le olvidó reconocer lo obvio: Zapatero supuso un cáncer para España. Se dedicó a arruinar a el país con esas leyes que tanto gustan a Valenciano, hizo el ridículo en Europa, la política internacional se centró en apoyar a los populistas y dictadores de izquierdas como Castro, Chávez y compañía, despilfarró en memeces retroprogresistas, como la “memoria histórica”, hasta vaciar las arcas del Estado, negoció con los terroristas de ETA y mintió al negarlo, animó a los secesionistas al redactar mano a mano con Artur Mas un nuevo Estatuto para Cataluña... Ha sido, sin duda, el peor presidente de la democracia. Letal para España y para la imagen de nuestra nación en el mundo.

Pero quizás él todavía no se ha enterado. Se cree el mesías de la libertad y del bienestar social, ese bienestar social que se convirtió en una escalada del paro histórica. Más que bienestar, el malestar de millones de españoles que se quedaron sin trabajo. No dio una a derechas. ¡Faltaría más!

El PP, en cambio, ha decidido prescindir en la campaña europea de su tótem más valioso: José María Aznar. Quizás Rajoy no quiere que el expresidente le ponga en evidencia, como ha hecho tantas veces. Pero pierde al gran referente del partido, de la militancia, de los votantes. Peor para él y para el PP.

Los grandes partidos, en fin, andan a la deriva. Y el electorado les castigará, según recogen todas las encuestas. Es verdad, que los sondeos otorgan una ventaja pírrica al PP. Pero perderá algún que otro millón de votos. A cambio, los partiditos que nadie sabe a dónde van y los más radicales de la izquierda se pueden aprovechar de la situación. La abstención puede convertirse en la gran triunfadora de las elecciones europeas. Unos y otros se lo han ganado a pulso.

Pero quizás lo peor de todo es la vuelta de Zapatero a escena. Y aún es muy capaz de dar algún que otro mitin para “apoyar” al PSOE en la campaña electoral y presumir de sus grandes éxitos al frente del Gobierno. ¡Con lo bien que estábamos sin él!
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