17 de julio de 2019, 7:28:48
Cultura

estrena [i]Carmina y Amén[/i]


Paco León: "Me horroriza hacer cine social, uno de mis miedos era ser panfletario"

Laura Crespo

Este miércoles se estrena Carmina y Amén, la segunda película dirigida por Paco León y en la que de nuevo su madre, Carmina Barrios, y su hermana, María León, centran la trama.


Sus diálogos sacados de lo cotidiano y elevados a la realidad más bizarra, sus frases contundentes y su frescura le valieron el premio al mejor guion en el Festival de Málaga. Ahora, Carmina y Amén, la segunda (y última) entrega de las vicisitudes del, ya elevado a concepto en sí mismo, ‘carminismo’ llega a las salas para seguir propagando que hay tres formas de coger las riendas de una vida: la buena, la mala y la de Carmina.

Tras el éxito del “experimental” debut en la dirección del actor Paco León, Carmina o revienta, esta segunda película se refina en lo estético, trabaja más en los personajes y gana infinitos puntos en la escritura sin renunciar a la naturalidad que hizo de su antecesora un verdadero hito cinematográfico. La familia León vuelve a la gran pantalla: la madre, Carmina Barrios; los hermanos, María y Alejandro León; la tía Ani, que no es tía pero como si lo fuera; y lo hacen alternando con actores profesionales como, Yolanda Ramos (premio a la mejor actriz de reparto en Málaga), que de tanto serlo ni lo parecen. Hiperrealismo cuidado al detalle que hace gala de la sencillez aparente de las cosas bien hechas.

“Hicimos Carmina o revienta en once días y con dos cámaras de fotos y de repente eso se convirtió en una película, pero la verdad es que me quedé con ganas”, explica Paco León en un encuentro con un grupo de periodistas y continúa: “Pensé que eso que habíamos encontrado se podía llevar más lejos, profundizar en temas y en lenguaje”. Abandonando el falso documental que estructuraba la presentación de Carmina al mundo, esta segunda cinta tira de un hilo que se hilvana en la primera, cuando la protagonista imagina la muerte de su marido. Y así arranca Carmina y Amén, con un infarto y un plan: ocultar la muerte de Paco un par de días, hasta cobrar la paga doble que está a punto de recibir. En el centro, una especie de ‘Cinco horas con Mario’ de barrio. Alrededor, idas y venidas de problemas con patas que toman café en una casa-tanatorio en torno a una mesa camilla y frente a una mujer que inunda la pantalla.

Con una inversión mucho más holgada que en su ópera prima, aunque dentro de lo que se considera una producción de bajo presupuesto, el intérprete y director confiesa que uno de sus miedos era perder la naturalidad y la frescura que definían la esencia de la anterior. “El peligro era no ponerse importante, había que sopesar y llegar al equilibrio entre profundizar en ciertos temas y llegar un poco más lejos pero sin perder lo auténtico”, explica. Pero Carmina sigue siendo Carmina, y, como dice en la película, ella no miente, sino que lo que dice se convierte en verdad (una frase, por cierto, tomada de Lola Flores, según confiesa el director).

Cine social y retrato humano

En Carmina y Amén se refleja la picaresca que surge en momentos de necesidad para llegar a fin de mes, la dificulta del emprendimiento, la realidad de la dependencia y a un loro de nombre Bárcenas que entra y sale de su jaula. “Me gusta ver cine social y me gusta mucho cuando está bien hecho, pero a mí me horroriza hacerlo”, asegura León porque, dice, no se siente “con la verdad para decirle a la gente cómo tiene que hacer las cosas” y busca más “el retrato humano” que el social”.

“Pero cuanto más específico eres en ese retrato, más obligado estás a contar el contexto, y en un retrato humano en la España de hoy en día no tienen más cojones que aparecer las tasas de la universidad, la inmigración, los desahucios, la crisis y lo que se tiene que montar la gente para llegar a fin de mes. En ese sentido, está ahí, pero de forma sucinta, lo mínimo, lo justo para no ser panfletario, que era uno de mis miedos”, explica el cineasta. “Yo tengo opinión de todo esto, claro, e igual se me nota, pero de verdad que muy a pesar mío”.

PIE DE FOTOBerlanga y Almodóvar

No son pocos los comentarios que intuyen en la atmósfera cinematográfica de Paco León la huella de grandes cineastas españoles como Berlanga o Almodóvar. El sevillano asegura que “no ha tenido una referencia concreta”, pero que ambos directores le “gustan mucho” y que incluso pensó en Woody Allen o Bergman para lanzarse a incluir una suerte de fantasma o ensoñación, una idea que de primeras le pareció “un poco friki”.

“Para mí, la inspiración no es tanto el cine como realidad”, dice ‘el pequeño de la Carmina’, como asegura ha vuelto a ser conocido en el barrio tras el éxito de su madre como actriz. “Lo que más pone” al director es intentar jugar con el hecho de que “la realidad no responde a ningún género, sino que están todos mezclados, como cuando estás en un velatorio y te entra la risa floja”.

Aun así, ya hay quien habla de Paco León como “el nuevo Almodóvar”, un extremo que para el actor nada entre el halago y la vergüenza. “Yo, que soy listo, veo la utilidad que tienen estos comentarios de cara a la prensa internacional, sobre todo a la hora de llevar esta película a festivales y venderla fuera. Fuera de nuestras fronteras, Almodóvar es el cine español con mayúsculas y si hay algo en Carmina que suena a Almodóvar, a nivel internacional es una suerte. De puertas para adentro, me da un poco de vergüenza porque ya me gustaría a mí llegarle a la suela de los zapatos, aunque también es un orgullo”.

Nuevo experimento

Si Carmina o revienta era un experimento en sí mismo –el concepto, la estructura y la distribución multiplataforma, a parte del hecho de ser la puesta de largo de León como director-, Carmina y Amén no abandona ese afán investigador.

La experiencia de estrenar simultáneamente en Internet y en salas fue “muy satisfactoria” hace dos años, pero sí restó espectadores a la pantalla grande y León confiesa que se “quedó con ganas” de que más gente disfrutara de ella en los cines. Esta vez, la secuencia tradicional de las ventanas de explotación se mantiene, pero los productores –el director entre ellos- han preparado una premier poco convencional: este martes, un día antes de su estreno oficial, un centenar de salas españolas harán un pase gratuito de la película hasta completar aforo. “Hay una semifinal de la Champions con el Real Madrid pero confío en que haya mucha gente para los dos eventos y que se líe muy gorda”, dice.

León no cree que su afán por romper los esquemas le afecte de modo alguno dentro de la industria del cine, sobre todo porque, según señala, no lo hace como “una cruzada” hacia lo establecido sino en respuesta a su inquietud por descubrir “nuevas fórmulas”.

“Cuando haces algo nuevo siempre hay ese riesgo de que a la gente le parezca mal. Con la primera no hubo al final tanta polémica. Los exhibidores fueron los más reticentes a compartir para ellos viven de la exclusividad de su ventana, pero no ha pasado nada y ahora están siendo cómplices de este nuevo experimento”, valora el cineasta. “La gente agradece que se le haga más accesible la película y nosotros no somos tontos: esto es una campaña de marketing basada en nuestra confianza en la película, en que creemos que el boca a oreja va a funcionar”, explica.

La fórmula León

Visto está que las apuestas, no poco arriesgadas, de Paco León funcionan, no sólo a nivel artístico sino también en lo relativo a la industria. ¿Cuál sería su propuesta para dotar a España de una Ley del Cine definitiva?

“Lo primero, por supuesto, bajaría el IVA cultural. Me parece que un IVA de artículo de lujo no es lógico porque no ayuda ni a la industria ni al espectador y todavía está por comprobar que ayude a las arcas públicas en lo recaudatorio”, empieza.

Como ya defendió en su día, durante la promoción de Carmina o revienta, cree que habría que “replantearse” el sistema de precios de las entradas. “¿Por qué todas las películas cuestan lo mismo si no todas las películas valen lo mismo? Es como si en las librerías el precio de todos los libros fuera el mismo. Me parecía normal proponer una fluctuación de dos o tres euros e, igual que el cine 3D cuesta más caro, que el cine nacional o de bajo presupuesto pudiera verse por un poco menos. Para mí tiene lógica y creo que podría generar una situación positiva para los productos nacionales o más baratos en su competencia frente a las majors americanas”.

En tercer lugar, algo que ya ha emprendido por su cuenta, León aboga por “flexibilizar las ventanas y, en especial, impulsar el Vídeo on Demand como alternativa real contra la piratería”. En este sentido, cree que podría “investigarse en sistemas informáticos antipiratería” y, a riesgo de meterse “en un lío”, propone “abrir un debate con las compañías telefónicas”.

“La gente que consume piratería cree que ve cine gratis, y no es así. Tenemos un ADSL de los más caros de Europa y las compañías telefónicas venden en su publicidad unas velocidades terribles que no son para ver tu email, sino para descargarte películas. Están siendo cómplices, así que no creo que la única vía sea criminalizar al espectador, que al fin y al cabo está consumiendo cultura. Es cómo perseguir sólo a quienes se van de putas y dejar al margen a los proxenetas y las mafias. Tendría que haber una especie de canon que fuera al Gobierno y a la industria”, termina y aunque reconoce que “es un tema muy complejo” aboga por “estudiar cosas como esta”.

Aunque ninguno de sus dos largometrajes ha contado con ayudas públicas, León se declara defensor de las subvenciones, aunque también cree necesario revisar “cómo se articulan”. A este respecto, reconoce que le “entristece mucho” la imagen que tiene el sector de “pegatineros subvencionados”, una sensación que ha calado desde la política a la sociedad.

Aida y Amén

El ‘carminismo’, que apela “a creer en las convicciones de uno mismo, sean las que sean”, tal y como hace Carmina, ha calado. Sin embargo, su descubridor asegura que esto es un punto y final a la saga. “El ‘Amén’ de título está muy pensado, queríamos que fuera algo sonoro, que sonara religioso, trágico y universal; define muchas cosas, pero una de ellas es el cierre del díptico”, asegura.

Lo que no descarta es fichar a su madre como actriz para sus próximas incursiones en la dirección que, aunque no están por el momento definidas ni responden a ningún proyecto en concreto, espera que se den en el futuro. “Ella ha encontrado una vocación tardía y se le da de maravilla. Imagínate cómo ha cambiado de estar todo el día viendo la tele a rodar una película”, subraya.

Para León, la confianza no da tanto asco y asegura que trabajar con su familia ha sido fácil y placentero. “Yo mando bastante en la familia, soy una de las pocas personas a las que mi madre deja un poco de autoridad, y en el rodaje podía ser exigente y severo, como hay que ser, pero con cariño”, cuenta.

Otro ciclo que cierra Paco León es el de Aída, la serie con la que dio el salto definitivo a la fama, un final ante el que confiesa sentir “una mezcla de todo”.

“Como ha sido tan agónico este final, tengo ganas de pasar página, con alivio y con gusto de saber que bien está lo que bien acaba. Han sido casi diez años de trabajo y tenemos que estar orgullosos de haber creado algo así y haberlo mantenido más o menos fresco hasta el final, con una buena audiencia”, argumenta. “Por otro lado está el vacío y el tema económico. Sé que es muy poco probable que vuelva a tener un trabajo así, de un personaje que llegue al público, con el que te lo pases bien, te lo paguen bien y dure diez años en emisión”, continúa, y zanja: “Da pena, pero es como en las parejas: cuando cortas piensas que ha sido muy bonito, pero que se acabó”.

Con el rodaje de Embarazados, una “comedia romántica ‘indie’ dirigida por Juanas Macías sobre los padres tardíos y la in vitro”, previsto para septiembre, León confiesa que le está llamando el teatro. “Nunca he podido hacer teatros de largo recorrido mientas estaba en la tele porque es muy complicado, así que ahora me apetece meterme en algo así”, adelanta. Eso sí, pasada la resaca de Carmina y antes de subirse a un escenario, “de lo que más ganas” tiene “es de descansar este verano después de mucho tiempo sin parar”. Amén.

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