14 de octubre de 2019, 9:53:33
Economía

Crónica económica


Por qué esta no es la EPA que esperábamos



El Gobierno ha presentado su cuadro macroeconómico, que acompañará a programa de reformas dentro del protocolo del semestre europeo, y sus previsiones son positivas. No decimos optimistas, porque no tenemos elementos de juicio. Prevé un crecimiento del 1,2 por ciento este año, del 1,8 en 2015, del 2,3 por ciento en 2016 y del 3,0 por ciento en 2017. Eso, de cumplirse, querría decir que tendremos un crecimiento normal en 2017, diez años después del estallido de la crisis. Es antes de lo que muchos hubiésemos dicho.

Un baño de esperanza, aunque sólo sea eso. Porque los últimos datos sobre la economía nacional no son buenos. Nos referimos a la EPA. Muchos analistas la califican de decepcionante. Otros señalan que, con todo, es positiva. ¿Con qué debemos quedarnos?

Ha bajado el paro, pero no nos debemos fijar en eso. Ha caído en 2.300 personas, pero porque la gente ha dejado de buscar empleo: Hay 184.600 empleos menos, pero como hay 187.000 personas menos buscando empleo, hay menos personas en el paro. La recuperación no es que la gente se frustre y ni siquiera busque empleo. Aunque la población activa también cae por el descenso de la inmigración y por el envejecimiento de la población. No. La recuperación es que se cree empleo.

El calendario, es verdad, era adverso. Si eliminamos los efectos del calendario (como el distinto emplazamiento de la Semana Santa), el empleo ha caído en 15.100 personas. Como señalan los analistas de BBVA, este dato “supone un revés, probablemente temporal, tras haber alcanzado en el 4T13 la primera creación de empleo desde el inicio de la crisis”.

Estos datos contrastan con la evolución de la afiliación a la Seguridad Social, que es bastante favorable. Una explicación al menos parcial la ofrece la web Pymes y autónomos. Compara los datos de la EPA y del paro, y concluye que “los autónomos que cesan su actividad renuncian a darse de baja en la Seguridad Social, pagando la correspondiente cuota mensual, para evitar perder sus derechos adquiridos en el futuro”. Una razón de que hagan eso es que esperan que la situación va a mejorar en un plazo corto o medio.

Si los datos de empleo que, como decimos siempre aquí, son los más importantes, son malos, resultan peores si tenemos en cuenta que el empleo público ha crecido. De modo que el sector privado, que es quien genera los verdaderos empleos productivos, ha destruído aún más empleos en este período.

Quiebra, con estos datos, una creación neta de puestos de trabajo que se observó en la anterior EPA. Pero no todo es negativo. Aunque negativos, los datos lo son menos que en informes anteriores, y como dice Conde Ruiz, “el dato confirma lo que ya sabíamos, se ha producido un cambio de ciclo en la economía española (si por ello entendemos que la economía ha dejado de caer) y para el próximo trimestre podemos esperar tasas positivas”. De hecho se espera que en el mes de abril el número de afiliados haya crecido a un ritmo muy vivo, del entorno de los 120.000 cotizantes.

También hemos conocido los datos del PIB, que recogen un crecimiento en los tres primeros meses del año del 0,4 por ciento, un ritmo ya estimable. Pronto conoceremos el PMI de abril, pero el de marzo del sector industrial se mantiene por encima de 50, en 52,8 puntos (52,6 en febrero), mientras que el de servicios muestra también un notable dinamismo: 54,0 puntos (53,7 en febrero).

Luego, aunque no es la EPA que esperábamos, sigue confirmando que hay un cambio de tendencia, que no veremos en su plenitud hasta la próxima EPA. Pero para entonces tenemos que esperas tres meses.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es