17 de noviembre de 2019, 13:56:49
Opinion


RAJOY NO QUIERE EL GRITO DE PRESIDENTE DIRIGIDO A AZNAR

Luis María ANSON


La cicatería suele tener su lógica. Tal y como están las cosas era seguro que en los mítines europeos del PP, la gente prorrumpiera en gritos de “presidente, presidente” dirigidos a José María Aznar. La fórmula para evitar la vejación era no invitarle a participar en la campaña. Ante la reacción de las bases del PP, la actual dirección del partido trató de rectificar. Demasiado tarde. Aznar ha reaccionado como era previsible en un político de la rectitud que siempre ha adornado al expresidente.

La tensión se ha suavizado gracias a la admiración que el presidente de honor del PP siente por Arias Cañete. En conversación telefónica entre ambos, Aznar ha aceptado pre-sentar al candidato en un acto organizado por una empresa periodística privada. Aznar tendrá así ocasión de hacer el elogio de Arias Cañete y demostrar que, frente a la cicatería de algunos, él se mantiene en la lealtad a los principios y a las personas.

La actitud del expresidente ha suscitado el elogio de las bases del partido. Los militantes del PP reconocen la eficaz gestión de Rajoy frente a la crisis económica pero echan de menos la firmeza de Aznar en asuntos como el órdago secesionista catalán o la política antiterrorista. El entorno de Rajoy debería darse cuenta de que Aznar es el más importante activo que tiene el partido. Ganó dos elecciones, la primera contra Felipe González, la segunda por mayoría absoluta. En un gesto sin precedentes se retiró, entregando el testigo a Rajoy cuando las encuestas daban vencedor al PP por 13 puntos. A pesar de esa ventaja, el actual presidente perdió frente a Zapatero las elecciones de 2004 y también las siguientes. Aznar dejó el cargo no porque le derrotaran en las urnas sino porque consideró que ocho años en la presidencia eran suficientes y decidió retirarse.
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