26 de enero de 2020, 5:01:18
Opinion


Mas-Urkullu, idilio soberanista



El presidente de la Generalidad, Artur Mas, y el lehendakari Iñigo Urkullu han mantenido una reunión secreta, en el Palacio de Ajuria Enea, solo dada a conocer a los medios después de haberse celebrado. Hacía mucho tiempo que los dos mandatarios regionales no mantenían un encuentro, siendo este el primero que se lleva a cabo con Urkullu ya como presidente del Ejecutivo vasco. Anteriormente, se reunieron en septiembre de 2012 cuando Urkullu era candidato a lehendakari.

Ambos líderes han querido presentar la reunión básicamente como un simple intercambio de opiniones sobre la situación política y económica de las comunidades que presiden, de España -“el Estado” en su vocabulario- y de Europa, pero resulta evidente que no por azar se han reunido ahora en plena vorágine soberanista, con el referéndum anunciado por Mas cada vez más cerca. Recordemos que en el encuentro de 2012, pactaron “recorrer juntos el camino del reconocimiento de los hechos nacionales de Euskadi y de Cataluña por parte del Estado”, según manifestó el propio Urkullu, quien también apuntó que “España tiene un problema y los problemas que no se abordan se enquistan y se agravan”. Aunque ese camino no ha sido exactamente paralelo, les guía el mismo fin. Un fin para el que seguro han encontrado en la larga reunión de dos horas y media una manera de aunar fuerzas en su renacido idilio soberanista. Por lo pronto, ya han lanzado un mensaje de victimismo conjunto lamentándose de las dificultades que encuentran para el “autogobierno”, que no es otra cosa, sin edulcorados eufemismos, que la secesión.

A Artur Mas e Iñigo Arkallus, que han anunciado que mantendrán una relación fluida, les gustaría que ante semejante propósito descabellado todo fueran facilidades. Por el contrario, ven que, según han dicho, el actual Gobierno está “imponiendo una estrategia de recentralización”. Y ahora pasamos de los eufemismos, tan del gusto de los nacionalistas, a visiones torticeras, no menos queridas por ellos. Por mucho que intenten manipular la realidad, Cataluña y el País Vasco gozan de un amplísimo margen de autonomía, que, en absoluto, el Gobierno quiere limitar con esa supuesta “recentralización”. Lo único que ha hecho el Ejecutivo de Rajoy, y no solo no debe cejar, sino incrementar las medidas al respecto, ha sido dejar bien claro que las pretensiones soberanistas son ilegales y atentan de manera directa contra la Constitución que se dieron a sí mismos todos los españoles. España no tiene un problema, como dijo Urkullu. Lo tienen aquellos que se empecinan en transitar vías absolutamente desnortadas.
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