22 de noviembre de 2019, 3:35:01
Opinion


El brazo político de ETA sigue activo





Ayer era detenido Fernando Sota Virto en la localidad navarra de Tafalla. Pesaba sobre él una orden de búsqueda y captura de la Audiencia Nacional por enaltecimiento del terrorismo, y en su detención no ha faltado ni el show habitual organizado por la izquierda abertzale ni sus ostentaciones -igualmente impunes- de apoyo al entorno terrorista. El episodio de ayer no es sino uno más de los muchos que se viene produciendo desde el final de la doctrina Parot, con numerosos ongi etorris o “bienvenidas” brindados por el brazo político de ETA a sus terroristas que vuelven libres a sus lugares de origen.

La banda terrorista ya no mata, pero ha ido recuperando presencia en la sociedad vasca. De ello se han encargado tanto la sempiterna complicidad del nacionalismo como la tibieza de la izquierda judicial a la hora de combatir este problema. Así las cosas, hoy en muchos pueblos de Euskadi se sigue ensalzando a los verdugos y humillando a las víctimas, sin que ni el gobierno central ni por supuesto el autonómico hagan algo al respecto. Y si el brazo político de ETA continúa ganando fuerza sin obstáculo alguno, las consecuencias pueden ser muy negativas antes de lo que muchos piensan.
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