27 de septiembre de 2021, 12:17:37
Opinión


GOBIERNO DE COALICIÓN PP-PSOE

Luis María ANSON


No le falta razón a Felipe González. La necesaria reforma constitucional y el órdago secesionista catalán exigen la plena restauración del espíritu de la Transición, es decir, del pacto de Estado entre los partidos que representan al centro derecha y al centro izquierda. La estabilidad española, la prosperidad y la libertad se han asentado durante cerca de 40 años sobre ese acuerdo que respetaron Suárez, Calvo-Sotelo, González y Aznar, y que solo fracturó Zapatero al cambiar de socio constituyente y aliarse con los partidos nacionalistas que se lo comieron a mordiscos.

Claro que el pacto de Estado para asuntos de territorialidad, terrorismo y alta política internacional ha funcionado desde la Transición sin la necesidad de un Gobierno de concentración PP-PSOE. Pero la agria dificultad que supone la reforma de la Constitución para que en ella se integren las nuevas generaciones, así como el desafío límite de Oriol Junqueras y su escudero Arturo Mas, podrían aconsejar ese Gobierno PP-PSOE que Felipe González anticipa como necesario para el futuro.

No se trata de una fórmula permanente. Se trata de una solución circunstancial que se ha aplicado en varios países y de forma notoria en Alemania. Bastaría con que PP y PSOE, que representan el 80% del voto popular, pactaran un Gobierno para que se facilitara la solución de las dos grandes cuestiones pendientes: la reforma constitucional y la situación catalana.
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