7 de diciembre de 2019, 11:08:59
Opinion


Cadáveres en la Complutense



Puede parecer una anécdota, pero revela a la perfección el deplorable estado de la investigación en España: una treintena de cadáveres permanecen hacinados en los sótanos de la facultad de Medicina de la Complutense en Madrid, con todo lo que ello implica. Se trata de cuerpos donados a la ciencia que, por mor de la inoperancia burocrática -prejubilación de un operario, falta de comunicación interna a la hora de proceder al respecto- pueden convertirse en foco de insalubridad. De hecho, los sindicatos vienen denunciando esta situación desde hace meses y a la parecer ya ha habido algún trabajador de baja por este motivo.

En España hay excelentes investigadores, aunque en tendencia decreciente. Muchos se han ido ya, ante la imposibilidad de desarrollar su labor en un país donde no se dedican los recursos mínimos necesarios para algo tan importante como I+D. Sirva como ejemplo el CSIC -Centro Superior de Investigaciones Científicas- , cuyo Plan de Actuación 2014-2017 no prevé ni este año ni el próximo una sola beca ni una solo contrato pre y post doctoral, ni contratos de personal técnico de laboratorio ni de personal técnico de transferencia de tecnología.

Menos becas, menos investigación, menos recursos y menos proyectos no augura nada bueno a futuro. A este respecto, el ministro Montoro debería saber que la investigación no es como una carretera, no es algo que se suspende y luego se vuelve a retomar cuando haya más recursos: el trabajo y el equipo se pierden. Al igual que el futuro si se sigue en esta dinámica de presente. En Francia, se está recortando casi todo; todo, menos educación, ciencia e investigación: eso es tener claras las prioridades.
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