29 de enero de 2020, 16:49:15
Cultura

una investigación sostiene que es su "primera obra surrealista"


[i]El nacimiento intrauterino[/i], obra inédita de Salvador Dalí


Art&Signature, una empresa especializada en autenticar obras de arte, ha presentado este jueves una nueva obra de Salvador Dalí. Años de investigación y análisis técnico-científicos han permitido atribuir al pintor catalán la obra El nacimiento intrauterino, considerada "histórica" por tratarse de su "primera obra surrealista", según los autores del estudio.


La obra El nacimiento intrauterino fue pintada por Salvador Dalí, según se desprende de una investigación llevada a cabo por Art&Signature, empresa que ha dedicado años a su estudio mediante análisis técnico-científicos y la valoración de expertos como Robert y Nicolás Descharnes.

Según informa en un comunicado, "la pintura ha sido estudiada por Tomeu L’Amo durante más de dos décadas, y los últimos años en estrecha colaboración con los Descharnes". Se trata de una obra que "da sentido a la dualidad del artista que, a través de declaraciones en vida, comentaba y hablaba sobre Salvador Dalí y el divino Dalí". Un texto manuscrito y una firma presentes en la pintura, "tan enigmáticos como poco visibles a la luz natural", han sido "determinantes" en su catalogación.



Art&Signature explica que se trata de un óleo sobre tela de 100 x 70 centímetros, en el que la dedicatoria y la firma "están realizadas con tinta a plumilla". En el reverso, hay un boceto a pincel de una figura femenina.

A partir de la restauración de la obra realizada en 1990 y de los exámenes técnicos realizados entre 2004 y 2013 - "examen bajo microscopio inocular, luz rasante, radiación ultravioleta, estudio rayos X1 y fotografía infrarroja2"- se puede afirmar que la tela "ha sido aprovechada por lo menos en tres ocasiones, ya que se aprecian dos capas pictóricas subyacentes".

Técnica y análisis de la grafía
En relación a la técnica de ejecución de la obra, "se trata de una composición colorista y abocetada, realizada con gruesas pinceladas, en la que las figuras se definen durante la ejecución de la obra mediante trazos de lápiz negro y pinceladas azules". La fotografía infrarroja ha permitido, añade, "mejorar la visualización de los trazos negros y constatar así la utilización de este recurso técnico, empleado también en otras obras del artista y con distintas técnicas".

La escritura de la dedicatoria en la parte inferior derecha de la obra, y encima de la firma, presenta las tres características más importantes de Salvador Dalí: "La alternancia de dos escrituras distintas en su morfología y legibilidad. Por una parte, escritura de formas caligráficas poco evolucionadas del modelo aprendido, legibles y con especial cuidado en la ejecución de trazos superfluos, especialmente en las iniciales mayúsculas y en la realización de letras como la “t”, “f” y “d”. Por otra parte, una escritura mucho más ilegible y poco cuidada en sus formas, las cuales pasaban de ser pequeñas o muy pequeñas, dificultando la legibilidad, hasta extremadamente grandes, combinando movimientos exagerados, ya fueran curvos o angulosos. También frecuentes faltas de ortografía y la corrección, en muchos casos, sobre la propia falta ortográfica, bien sea mediante tachadura o bien con una enmienda sobre el propio recorrido de la letra".



"Su primera obra surrealista"
Según las palabras de Tomeu L'Amo recogidas en la nota, esta obra de Dalí está influida por Watteau, Rafael y El Greco "dando así sentido a la admiración que en su juventud ya sentía por ellos".

La composición está dividida en zona terrenal y zona celestial: "El arpa representa la nostalgia por el retorno al vientre materno, pero también se representa como el hijo de David, Jesús hijo de David. Pero además al nacer de un huevo, interpreta el papel de hijo de Zeus, Pólux. Su hermano, encarnado por el ángel superior, interpreta el papel de Orfeo, pero también el de Castor. Dos ángeles cortan la conexión entre él y su hermano, uno, con dos trompetas a modo de tijeras y otro, con una espada de luz. El huevo en llamas, es el símbolo del matraz o huevo alquímico donde el ser se transmuta para alcanzar su inmortalidad. Su cuerpo sobre un huevo dorado desprende aura de luz opalina".

Esta obra es una obra histórica, "ya que Dalí nunca plasmó su nacimiento intrauterino en un cuadro de manera tan significativa. Aunque hablara del tema, esta es la única representación pictórica", según Nicolás Descharnes. Mientras que en la mayoría de sus obras de juventud representa escenas campestres, paisajes y bodegones, "este cuadro sorprende por ser el primero fruto de una reflexión detenida, inspirada por los grandes maestros".

A juicio de Descharnes, este cuadro "puede considerarse como la primera obra surrealista de Dalí, aunque el movimiento no fue fundado hasta el año 1924 por Breton, pero el término ya existía desde 1917 por medio de Guillaume Apollinaire". Es la voluntad, dice, "de solucionar conflictos entre sueño y realidad.".

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