20 de septiembre de 2019, 1:50:17
Opinion


LOS SORAYOS CONTRA LOS MINISTROS DEL G-5

Luis María ANSON


La condición humana no cambia. Transcurridos dos años del fervor inicial no hay Gobierno sin disidencias. Hasta en el rebaño del dictador Franco se produjeron feroces hostilidades. En el entorno de Mariano Rajoy han aflorado ya enfrentamientos irreductibles. O se está con la vicepresidenta o se está contra ella. O se calla uno. Soraya Sáenz de Santamaría ha acumulado un poder tan omnipresente que era inevitable el estallido de las reacciones hostiles, sobre todo después de lo ocurrido con el diario El País y con el canal audiovisual La Sexta. La ayuda de Soraya para que determinadas entidades financieras resolvieran la crisis económica de Prisa ha sido decisiva. El País ha abandonado su altivez olímpica y aunque critica esporádicamente a algunos ministros jamás roza a Soraya. La vicepresidenta benefició a José Manuel Lara con el obsequio de La Sexta, que se ha convertido en el canal de la crítica corrosiva contra el PP y contra María Dolores de Cospedal. A Soraya ni se la roza.

Y, claro, algunos ministros se han alzado contra la prepotencia soráyica. Jorge Fernández, Ana Pastor, José Manuel Soria, José Manuel García Margallo y Miguel Arias Cañete forman la delantera, conocida en los medios de comunicación como el G-5, que hostiga a la vicepresidenta. Soraya ha reaccionado parapetada tras los fontaneros de Moncloa: Jorge Moragas, Alfonso Alonso, Álvaro y Alberto Nadal, con la agenda de algún ministro de inquieta pluma.

Los sorayos se multiplican para denunciar en las zahúrdas de Moncloa los errores cometidos por los ministros del G-5 y envían permanentes mensajes a Mariano Rajoy. El César permanece olímpico en su silla curul, fumándose un puro y pegado al televisor para regocijarse con los triunfos españoles en los varios deportes que le apasionan.
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