17 de febrero de 2020, 11:36:43
Sociedad

Tampoco tiene licencia para conducir


Prisión para un ciego por conducir por tercera vez borracho en Moscú



Kristjan Gradolf, de 21 años, fue condenado a cuatro meses de prisión sin cumplimiento de pena, pero con un período de prueba de dos años, precisó el diario estonio "SL Ohtuleht", citado por la agencia rusa Interfax.

Curiosamente, el tribunal también decidió privar por dos años a Gradlof de licencia de conducir, documento que el joven jamás había obtenido, añade la fuente.

"Esto significa que, independientemente de si la persona tiene o no licencia, el tribunal por esa infracción lo priva del derecho de conducir", explicó la sentencia el fiscal Margus Lellep.

Añadió que, de acuerdo con el veredicto, Grandolf irá a la cárcel por cuatro meses si vuelve a sentarse al volante en el plazo de un año, o bien si comete cualquier otra infracción de la ley en el período de prueba de dos años.

El joven infractor fue detenido en la madrugada del 27 de abril pasado en la ciudad de Tartu, a unos 190 kilómetros al sureste de la capital, Tallin, al volante de un todoterreno Opel Frontera.

Viajaba acompañado de su amigo Sven, el propietario del vehículo y dos años mayor que él quien, también borracho, le iba indicando el camino.

La justicia abrió un proceso penal contra Kristjan, ya que era la tercera vez en que lo detenían por conducir ebrio y sin licencia.

La primera vez fue multado con el pago de 6.000 coronas (unos 400 euros, 600 dólares) y la segunda permaneció cinco días bajo arresto.

Su amigo Sven podría ser sancionado con el pago de 18.000 coronas por dejar al volante de su vehículo a una persona sin carné de conducir y en estado de embriaguez.

Kristjan, que prácticamente no ve, pues sólo puede distinguir entre la luz y la oscuridad, reconoció que siempre había soñado con conducir, al igual que el militar retirado y ciego al volante de un Ferrari que le mereció un Óscar a Al Pacino en "Esencia de mujer".

El joven dijo a la prensa que jamás se atrevería a cumplir su sueño en estado sobrio, pero el valor necesario se lo proporcionaba el alcohol, a la vez que servía de agravante de la infracción.
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