13 de noviembre de 2019, 21:50:39
Confidencial


Manifestaciones: violencia y caos



Nadie discute el derecho de manifestación. En una democracia como la española, los ciudadanos tienen derecho a protestar o a expresar su rechazo a las medidas de los poderes públicos. Pero parece evidente que tal derecho debería ser regulado. Una buena parte de la opinión pública española así lo cree, como se ha demostrado en las numerosas encuestas realizadas sobre este espinoso asunto. Y hay que regularlas por dos motivos: por los altercados que se producen en buena parte de tales manifestaciones, en especial las convocadas por la extrema izquierda; y por las molestias que provocan en los ciudadanos, en especial los madrileños.

Este sábado, Podemos e IU se inventaron el motivo de la “dignidad” para convocar a sus huestes en el centro de Madrid. Como era de esperar, colapsaron el centro de la ciudad a última hora de la tarde, cuando los madrileños se disponían a salir a la calle a disfrutar de un día de fiesta. Pocos pudieron llegar a tiempo a sus destinos al encontrarse con un monumental atasco provocado por el obligado corte de las calles y avenidas del centro de la ciudad. Y esta circunstancia se produce uno de cada dos fines de semana. ¿No podrían convocarse las manifestaciones en otros puntos menos sensibles de la ciudad para evitar molestar a millones de madrileños continuamente? De momento, nadie se atreve ni a plantearlo.

Más grave aún es la violencia generada habitualmente en buena parte de las manifestaciones, sobre todo las convocadas por los grupos de extrema izquierda. Cuando las siglas de Podemos aparecen entre los convocantes ya se sabe que los más radicales, que son la mayoría, terminarán la marcha arramplando con todo lo que se ponga por delante. Este sábado 200 extremistas cortaron las calles y destrozaron el mobiliario urbano de la Gran Vía y la calle Montera y 17 de ellos terminaron detenidos. Lo habitual.

Parece evidente que buena parte de la estrategia de Podemos y compañía en este año electoral consistirá en movilizar a sus desesperados militantes para hacer ruido y, de paso, provocar incidentes. Ya ensayaron con el 15-M y, por lo que se ve, les ha funcionado.

Pero el Ministerio de Interior y la Delegación del Gobierno deben afrontar este problema. Quedan al menos ocho meses para que se celebren las elecciones generales y los madrileños y los ciudadanos españoles en general tienen derecho a poder pasear los fines de semana sin tener que encontrarse a unos radicales violentos cortando el tráfico, destrozando escaparates y coches y provocando el caos cada fin de semana.

Podemos, además, cuenta con suculentas subvenciones caribeñas (ya se calcula que Venezuela les ha “donado” 11 millones de euros) para organizar sus mítines donde quieran, pero no en el centro de Madrid. La ciudad es de todos, no de los violentos y desarrapados.

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