15 de octubre de 2019, 8:07:13
Mundo

CRÍTICAS DE LOS ECOLOGISTAS


Rusia ultima su primera central nuclear flotante, "una bomba de relojería"

Borja M. Herraiz

Provista de dos reactores con uranio enriquecido. Por Borja M. Herraiz


Rusia perfecciona desde hace meses una nueva flota de barcos de última generación denominados KLT-40S. Con una eslora (longitud) cercana a los 150 metros, una manga (anchura) de 30 y un peso de 21.500 toneladas, estos navíos tienen una llamativa y polémica particularidad: serán centrales nucleares flotantes capaces de atracar en cualquier puerto y suministrar electricidad a ciudades, industrias o regiones remotas.

Calificados como "bombas de relojería" por las organizaciones ecologistas, Moscú lleva tiempo tras este proyecto, que inicialmente tiene previsto abastecer de energía a las regiones costeras más remotas del Ártico, con especial interés en la Península de Kamchatka, donde el carbón y el gasóleo, tanto su extracción como su transporte, son muy caros.

Estos barcos nucleares, que se espera tengan una vida útil de medio siglo con revisiones periódicas cada década de antigüedad, estarán provistos de dos reactores PWR (Reactor de agua a presión, por sus siglas en inglés) alimentados con cerca de 150 kilogramos de uranio enriquecido entre el 5 y el 20 por ciento y con una potencia conjunta de 70 megavatios de electricidad y 300 de calor. Eso sí, no serán autónomos, por lo que deberán ser remolcados hasta la localización de interés, y contarán con una tripulación de 70 personas.

Según fuentes de Rosatom, la Agencia Estatal Atómica Rusa, y la OKBM (la Oficina de Diseños Especiales de Ingeniería Mecánica), estas centrales nucleares flotantes serán capaces de abastecer de electricidad a una ciudad de hasta 250.000 habitantes y hacer las veces de planta desalinizadora.

"Pronto todo estará construido. La primera central flotante de esa clase estará preparada en octubre del próximo año. Considero que es un campo que merece la pena desarrollar", señalaba esta misma semana Dmitri Rogozin, viceprimer ministro ruso.


Moscú espera tener el primer navío, bautizado como Akademik Lomonosov, en honor al científico ruso del siglo XVIII Mijail Lomonosov, listo para ser botado en octubre del año que viene e ir ampliando la flota hasta las 40 unidades en las décadas venideras. Además, cuenta con varios encargos de países extranjeros hasta 2030, entre ellos de China.

Como respuesta a organizaciones como Greenpeace o Bellona, Moscú señala con orgullo que sus KLT-40S permitirán ahorrar 200.000 toneladas de carbón y 100.000 de petróleo al año. Eso sí, el coste de cada buque oscila entre los 130 y los 250 millones de euros.

Sin embargo, los ecologistas no lo ven tan claro y alertan de la posibilidad de que estos navíos se conviertan en objetivos terroristas, pudiendo desencadenar verdaderas tragedias atómicas.

En este sentido, han remitido al Kremlin una petición de cancelación del proyecto acompañada de unas 20.000 firmas. “No se puede imaginar un proyecto más inútil, desde el punto de vista económico, y más peligroso, desde el punto de vista de su impacto ecológico”, se señala desde Greenpeace.

La flota rusa no es el primer caso de navíos transformados en centrales nucleares flotantes. Ya a comienzos de la década de los 60, la Armada de Estados Unidos reconvirtió un carguero para abastecer de energía al Canal de Panamá, misión que cumplió sin incidentes reseñables entre 1968 y 1973.
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