16 de enero de 2021, 9:14:58
Opinión

Y DIGO YO


Catalá: ¿reflexión o aviso a navegantes?

Javier Cámara


¿Reflexión y debate o toque de atención y aviso a navegantes? El ministro de Justicia recula en su idea de sancionar a los medios de comunicación que informen sobre filtraciones de los tribunales, pero ya ha tirado “la primera piedra”.

El tema planteado no es poca cosa. En juego, la libertad de expresión y la presunción de inocencia, ambos derechos fundamentales. Pero ya se sabe que, como tales, son susceptibles de ser recortados si afectan a otros derechos también fundamentales.

Irremediablemente, hay que plantearse preguntas de primero de carrera como cuál es la misión del periodista. Muchos, entonces, dirán que investigar y descubrir aquello que alguien no quiere que se sepa, lo que se quiere ocultar a la opinión pública. Esto, para bien o para mal, condena a políticos y periodistas a convivir y, en la medida de lo posible, entenderse.

En buena fe, uno quiere interpretar que el fin último de Catalá con la no publicación de una información es evitar los juicios paralelos en los medios de comunicación y salvaguardar la confidencialidad y la presunción de inocencia. Pero es política y se hace muy difícil ver el lado bueno de la intencionalidad en esta “reflexión”. Uno trata de acertar con el verdadero objetivo y rápidamente conceptos como censura o mordaza atraviesan el pensamiento con insistencia buscando su sitio en este razonamiento.

Y digo yo: ¿Por qué saca ahora el ministro el tema a la palestra? ¿Porque las últimas filtraciones perjudican de manera notable al PP? ¿Tiene un interés electoral? ¿Cuántas cosas sabemos hoy de muchos partidos y gobiernos que no habríamos conocido nunca si no es por el trabajo de investigación de un medio de comunicación?

No es por pensar mal, que un poco sí, pero cuánto tiene que ver con esta educada y biensonante salida de tono el riesgo cierto de que cualquier día se publique, por ejemplo, una lista de acogidos a la amnistía fiscal a los que se investiga por posible fraude y blanqueo de capitales. Y cuánto tiene de peligroso que la posible filtración de esa información pueda ser un torpedo en la línea de flotación del barco del PP.

Y sigo preguntándome: ¿Cuánto por encima de todo lo demás está el derecho del ciudadano a una información veraz? ¿Qué pasa si una averiguación relevante perjudica a una investigación? ¿Cuánto de ética y de moral tiene la publicación de una información obtenida por filtración?

Parece lógico que la responsabilidad es del que da la información, del que la filtra, no del que la recibe y después la publica. Así, ¿qué sentido tiene que un juicio sea a puerta cerrada si nada más salir el imputado o su abogado atienden a los micrófonos y cámaras de los medios y relatan con pelos y señales todo lo que se ha dicho dentro? ¿Afecta esto al normal desarrollo del juicio? Pues eso.

Pero, por otra parte, sí parece que cada vez se respeta menos el secreto de sumario y en esto también podría buscarse una responsabilidad en el periodista. Para eso está la Justicia. Ni Rato ni ningún otro imputado está desamparado ante las filtraciones como ningún periodista está exento de cumplir la ley. Si yo revelo secretos oficiales me enfrento a una pena de cuatro años de cárcel. Ya hay legislación.

Igualmente, siempre se habla de la autorregulación de la ética periodística. Sería lo ideal, lo perfecto, pero es utópico. Al final dependerá de los escrúpulos de cada periodista o de su jefe. Y es en este punto autocrítico en el que hay que hablar de cómo se ha obtenido la información. No parece que sea lo mismo que un funcionario acuda motu proprio al medio de comunicación a que sea un periodista el que ofrezca una cantidad de dinero por la filtración. Ante esto, investigación policial.

Esperemos que realmente sólo sea una reflexión y no se transforme pasado el tiempo en una ley de control a los medios. Estaríamos en la línea de lo que tanto criticamos, por ejemplo, a Maduro. No está mal recordar que el control de la prensa siempre lleva a la dictadura. Y como ya se ha dicho, persigan al filtrador y no maten al mensajero.
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