30 de julio de 2021, 1:56:50
Mundo

FRANCIA


Le Pen contra Le Pen: ¿Qué hay detrás de la guerra familiar?

Borja M. Herraiz

Padre e hija, en guerra abierta a meses de las regionales. Por B.M.H.


"Podría haber tomado altura, distancia, pero no quiere hacerlo". Así se manifestaba Marine Le Pen, actual líder del Frente Nacional francés, en referencia a su padre Jean-Marie pocas horas de expedientarlo y apartarle de todo acto de la formación. Este era el penúltimo capítulo de una larga lista de desencuentros familiares que han tenido al país galo pendiente desde hace meses y que ha acabado con el histórico dirigente fuera de la formación que él mismo fundó.

Desde que Marine tomara las riendas del FN en abril de 2011 heredando el trono de su padre, tanto una como otro han ido distanciándose personal e ideológicamente hasta desembocar en la guerra fratricida actual. A día de hoy, el enfrentamiento es total hasta el punto de que el ex paracaidista, apartado, ya ha confirmado que va a fundar una nueva formación que aglutine a los desencantados del FN y que plante cara al que él mismo fundó a comienzos de la década de los 70.

Pero, ¿cómo se ha llegado a esta situación? En 2011, tras cuatro décadas con Jean-Marie al frente, el Frente Nacional veía cómo era su hija la que se hacía cargo de la Presidencia de la formación con el ambicioso objetivo de hacerse con El Elíseo después de que en 2002 llegara a batirse en segunda vuelta con Jacques Chirac tras deshacerse en la votación previa del socialista Lionel Jospin, momento álgido de la ultraderecha en el país vecino.

Desde entonces y hasta su cesión del poder nueve años después, Jean-Marie estuvo al frente del progresivo declive del FN, reflejado sobre todo en la debacle de los comicios de 2007. Un desgaste que desembocó en la sucesión de su hija Marine, quien irrumpió en la escena política gala con fuerza y con aires renovados. Ella ha sabido enderezar la inestable nave de la ultraderecha buscando el equilibrio entre los postulados más radicales y los discursos más populistas.

Desde entonces, padre e hija se han disputado el liderazgo moral y político de la formación. Él no está dispuesto a retirarse a sus 86 años, como bien ha reiterado en varias ocasiones comparándolo con la muerte, y sigue igual de vehemente e incontrolable en sus apariciones públicas; ella quiere reforzar su imagen de candidata fuerte a la Presidencia nacional proyectando fuerza, estabilidad y control entre los suyos.

Así, el choque entre ambos se antojaba inevitable. El pasado 4 de mayo, la dirección del partido decidió apartar a Jean-Marie de la Presidencia de honor, toda una humillación para el histórico dirigente, después de que se saltara, una vez más, las directrices del partido en un acto público en homenaje a Juana de Arco en el que no se contemplaba que tomara la palabra ni encabezara la marcha.

Mientras tanto, él, desafiante como siempre, hizo caso omiso y rompió la disciplina y la línea oficial de su partido con sus palabras en la tribuna instalada en la plaza de la ópera de París ante la mirada mitad atónita mitad iracunda de su hija predilecta.


Jean-Marie Le Pen irrumpe en la tribuna en pleno acto ante la mirada atónita de su hija. Fuente: Youtube

Ahora, después de ser la opción más votada en las pasadas elecciones europeas y con los comicios regionales a apenas unos pocos meses de distancia, Marine Le Pen no se puede permitir un verso suelto, toda vez que las encuestas le otorgan unos muy buenos resultados. El FN está en disposición de cosechar un respaldo popular histórico que le sirva de antesala ante un posible asalto de la Presidencia nacional en 2017.

En este sentido, el comunicado que anunciaba la suspensión de Jean-Marie dejaba bien a las claras lo que escondía la decisión del FN: "Los comentarios o tomas de posición del presidente de honor no pueden en ningún caso comprometer al Frente Nacional, a su presidenta o a sus instancias deliberantes". Por su parte, Jean-Marie, pese a todo, sigue reconociendo la valía de su hija y señalaba este mismo lunes que "tiene grandes valores, grandes cualidades".

La presidenta del FN ha moderado en ciertos aspectos su discurso desde que tomara las riendas del partido para atraer para sí a los sectores más desencantados del conservadurismo galo. Por otro lado, y de manera paralela, sigue sin transigir con la inmigración masiva e insiste en endurecer la política y la ley francesa en este sentido. Una balanza que está calando entre el electorado francés.
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