19 de agosto de 2019, 17:04:58
Críticas de Cine

CON ROSAMUND PIKE


Nuestro último verano en Escocia: Genial comedia; apuesta segura

Laura Crespo

Con Rosamund Pike y una irresistible terna de niños como protagonista. Por Laura Crespo


El salto de los guionistas y realizadores televisivos británicos Andy Hamilton y Guy Jenkin a la gran pantalla llega como una bocanada de aire fresco en el género de la comedia. No por ser innovadora o rupturista. Al contrario. Lo predecible de Nuestro último verano en Escocia es directamente proporcional a su buen gusto y su enorme capacidad para gustar. Ese tipo de comedia blanca y disfrutable que se asoma cada vez menos a las salas y que, en este caso, los directores manejan con inteligencia y personalidad.

Al estilo de la celebérrima Pequeña Miss Sushine, la cinta de Hamilton y Jenkin pone a una familia en horas bajas en una situación límite que los hará estrechar lazos y dejar de verse para mirarse. Una pareja en trámites de divorcio con tres hijos pequeños viaja de Londres a Escocia para asistir a la fiesta del 75 cumpleaños del abuelo, un maravilloso hippie interpretado por el genial Billy Conolly y sentenciado por un cáncer. El objetivo: no desvelar aún a la familia su separación. Los obstáculos: tres niños desconcertados con la situación que atraviesan sus padres y tan cargados de ocurrencias y espontaneidad que harán girar la trama hacia situaciones hilarantes. Alrededor, el hermano y la cuñada, un perfeccionista cegado por lo material y una ama de casa frustrada, padres de un encorsetado adolescente. Un cóctel maridado con diálogos rápidos y bien trazados y con una excelente banda sonora liderada por violines y gaitas escocesas. Elementos, todos ellos, que imprimen a la película el ritmo necesario para el ‘más difícil todavía’: sin sorpresas, con el ‘happy end’ y la moraleja sobrevolando desde el primer fotograma, conseguir la plena atención del espectador y su deseo de seguir a los protagonista en su camino hacia el más que probable desenlace.

Ayuda, y mucho, un reparto en equilibrio que se pasea con gracia por la comedia sin caer en la parodia. La nominada al Óscar por su espectacular 'Amazing Amy' de Perdida, Rosamund Pike,y el televisivo David Tennant hacen un buen trabajo de contención para generar situaciones cómicas desde la cotidianidad y reservar un espacio de protagonismo en los momentos estelares a sus hijos en la ficción: los jóvenes intérpretes Emilia Jones, Bobby Smalldridge y Harriet Turnball. Todo en la película está dispuesto para que los donosos comentarios de los tres pequeños protagonistas suenen a verdad, a naturalidad y a bendita inocencia. El guión, la realización, el empaque de los actores adultos y el propio ejercicio de los niños hacen que el punto fuerte de la película no flaquee en momento alguno y se mantenga la tesis de la cinta: la necesidad de regresar cada cierto tiempo a lo sencillo, de romper las convenciones del mundo adulto y recordar la libertad que significaba ser un niño. Los dos pequeños son absolutamente irresistibles. Pero incluso la mayor de la terna, protagonista de los momentos más emotivos de la cinta –necesarios, pero siempre arriesgados en comedia si se pasan de rosca-, se mantiene en su complicada posición sin caer nunca en una blandenguería. En general, la armonía entre la risa y la apelación a la emoción está más que lograda.

Con una reflexión ligera de fondo sobre la muerte y lo verdaderamente importante de la vida, sobre el amor de los seres queridos y la aceptación de los errores y las diferencias, Nuestro último verano en Escocia invita al disfrute de principio a fin. Sin duda, una apuesta segura para salir satisfecho de las salas este fin de semana.
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