18 de enero de 2020, 8:22:14
Nacional

ENTREVISTA AL PERIODISTA, AUTOR DE 'MAÑANA SERÁ TARDE'


José Antonio Zarzalejos: "Le quedan muy pocas oportunidades al Partido Popular"

Alberto López Marín

EL IMPARCIAL entrevista al periodista, autor de 'Mañana será tarde'.


José Antonio Zarzalejos. Foto: Carlos RuizP. Es de imaginar que no se propuso hacer el enésimo libro sobre lo mal que van las cosas.

R. He profundizado en algunos de los síntomas de la crisis no sólo económica, sino fundamentalmente política e institucional.

P. ¿Saben los españoles lo que ocurre en su país?

R. El relato que nos han hecho del país es, digamos, edulcorado.

P. ¿Queda algún frente por abrir?

R. Prácticamente los tenemos todos abiertos. Hemos pegado un enorme paso atrás en nuestros niveles de bienestar y de renta, pero los aspectos fundamentales ya han emergido y dado cara.

P. ¿Es tarde para que partidos como el Popular -la Audiencia Nacional le reclama 1,2 millones por su caja B- puedan limpiarse plenamente?

R. Le quedan muy pocas oportunidades al Partido Popular. Diría que le quedan semanas para una reacción realmente vigorosa y tener un margen de cinco meses para tratar de convencer a los cuatro millones y medio de electores que se ha ido dejando de las generales de 2011 hasta el presente. Hay una enorme desconfianza en las capacidades, en las versatilidades del presidente del Gobierno para rectificar un rumbo que viene siendo confundido desde hace mucho tiempo, como por otra parte muchos advertíamos desde los medios de comunicación, con desde luego poco éxito en nuestras críticas, entendiendo que este Gobierno se ha distinguido por una cierta prepotencia en relación con la opinión pública y también con la opinión publicada.

P. ¿Qué pasó el 24 de mayo? ¿Cuál es el titular?

R. El titular es que el bipartidismo es un tetrapartidismo. Y que España gira acentuadamente a la izquierda.

P. ¿Podemos y Ciudadanos han venido a sustituir o a complementar?

R. Estamos en una fase de complementación. El PP tiene una enorme ventaja electoral sobre Ciudadanos; el cálculo de distancia entre el PSOE y Podemos es muy difícil de cuantificar porque no se han presentado ante sus electores con sus siglas exclusivamente.

P. ¿Cree que tienen peso en el voto los programas, los discursos o las capacidades de los dirigentes?

R. Estas han sido unas elecciones previsibles; se han castigado las actitudes, los comportamientos corruptos en los partidos mayoritarios por una parte y, por otra, la prepotencia, la altanería, la gestión de las múltiples crisis que padecemos. Me parece que ha sido un voto bastante consciente, un voto revulsivo.

P. ¿Le asustan Manuela Carmena y Ada Colau, como le ocurre a Esperanza Aguirre?

R. No. El verbo no sería asustar, yo estoy expectante ante lo que puedan hacer Manuela Carmena y Ada Colau, que creo que significan cosas distintas, personalidades también muy diferentes. Quiero ver cómo se manejan primero en la gestión de los pactos y luego en la municipal de Madrid y Barcelona si finalmente son elegidas alcaldesas.

P. ¿Cómo califica la reacción de Aguirre?

R. Es de una falta de rigor prácticamente absoluta, confesando además que no se ha leído el programa de Ahora Madrid. Estamos ante ocurrencias y no ante estrategias políticas de fondo.

P. ¿Será positiva o negativa para el PSOE la alianza con Podemos y análogos en distintos territorios?

R. Es la gran incógnita, ver si le pasará factura. Es una valoración en este momento muy difícil de hacer.

P. Supo anticipar el resultado de los recientes comicios. ¿Qué prevé a día de hoy sobre las generales?

R. Haciendo una extrapolación, el PP estaría en un registro paupérrimo, entre 110 y 130 escaños, pero en este momento, sin conocer la reacción del PP a la derrota del 24 de mayo, es difícil hacer un pronóstico. El PP tiene potencial todavía para recuperar votos que ha perdido.

P. Es crítico con don Juan Carlos.

R. Su error como Rey ha sido la desregulación de la Monarquía, fiarlo todo a su carisma. La Monarquía ha sido un factor de importancia fundamental en el sistema, pero que dependía mucho de la voluntad del propio Monarca y poco de pautas políticas de los gobiernos de turno. A mitad de los 90, el Rey empieza a perder esa intuición, esos atributos que le permitían navegar muy bien por la vida política. El paradigma del error del Rey es el viaje a Botsuana y la desestructuración de su familia con el caso Nóos y la ruptura de su propio matrimonio.

P. ¿Hace don Juan Carlos ahora la vida que el cargo y la obligada rendición de cuentas no le permitían?

R. Está haciendo la vida de un jubilado que quiere disfrutar de la vida, pero sería interesante que actuase por delegación de su hijo en algunos ámbitos para tener una visibilidad pública más ajustada a su perfil histórico.

P. ¿Cuál es el papel de don Felipe?

R. Tiene toda la experiencia del reinado de su padre; sabe dónde han estado los aciertos y dónde los errores; tiene su propia personalidad; una formación académica, técnica y política extraordinaria y sobre todo es un hombre muy realista, que sabe exactamente los handicaps que tiene la Corona en España, que es fundalmentalmente uno: la Familia Real tiene que tener comportamientos ejemplarizantes, que sean referentes para la sociedad española. El Rey lo está ejerciendo con la máxima solvencia.

P. Sobre el independentismo en Cataluña, dice que Pujol puso la base social, la izquierda se supeditó al nacionalismo y la crisis puso el resto, pero también que ha faltado un relato sobre el proyecto español. ¿De quién es la culpa de esto último?

R. En una España sin proyecto no tenemos nada que hacer, pero la falta de una España atractiva viene de muy atrás y no es sólo culpa de este y el anterior Gobierno, sino también de la propia sociedad civil. Creo que Cataluña y el resto de España viven muy de espaldas. Las soluciones no son estrictamente jurídicas, son también políticas, de orden sentimental y de orden social.

P. ¿Cree que Mas sigue cómodo en su postura?

R. Creo que Artur Mas sabe que ya tiene un compromiso ineludible de llevar la apuesta hasta el final, lo que pasa es que los datos que tiene encima de la mesa, tanto del simulacro del referéndum del 9 de noviembre como las municipales del 24 pasado, demuestran que la marca de Convergencia y la federación CiU están a la baja, y que se puede encontrar con el hecho de haber puesto en marcha un proceso político que él no controla, sino los más radicales. Por eso, debería pensarse muy mucho si convocar las elecciones del 27 de noviembre. Sería mejor esperar a noviembre de 2016 y así poder observar los cambios en el Congreso y en el Senado, que mayorías existen y volver a chequear la posibilidad de una negociación que nos evite decisiones traumáticas, unilaterales o a una política de tensión insoportable con el Estado.

P. Sostiene que el problema en el País Vasco sigue siendo el terrorismo de ETA.

R. En Euskadi, el problema fundamental consiste ahora en escribir la historia de lo que ha sido ETA y el intento de blanquear esa historia, hacer pasar a los pistoleros por gudaris y la delincuencia por la expresión de un conflicto entre una organización patriótica y el Estado. Lo tenemos que evitar y es la pelea que hay en este cuarto de hora en el País Vasco. ETA no ha entregado las armas ni se ha entregado. Aunque no es previsible que vuelva a atentar, dar por acabada a ETA antes de tiempo es un error. Han sido más de 50 años de terror, la mayoría de ellos en democracia y la sociedad vasca tiene que hacer una catarsis y contar a las sucesivas generaciones que ETA fue una banda terrorista y nada más que una banda terrorista.

P. ¿Qué opinión le merece Bildu en su labor en las instituciones?

R. Me parecen unas personas que lo que quieren es destruir el sistema, que el sistema es lo suficientemente amplio y generoso para dejarles que jueguen su rol, pero creo que Bildu, con el tiempo, y en general la izquierda abertzale, irá transformándose en una izquierda radical que poco a poco irá perdiendo los atributos proetarras. Mi opinión sobre Bildu es deplorable desde el punto de vista ético y moral.

Mañana será tarde. José Antonio Zarzalejos. Editorial Planeta.P. ¿Ha prestado buen servicio el periodismo estos últimos años?

R. El buen periodismo desde luego que sí, el problema es que tenemos ahora uno débil y necesitaríamos uno fuerte, y no sólo empresas de comunicación solventes y bien financiadas, sino redacciones en las que los ERE no hubiesen hecho la carnicería que han hecho. Falta solvencia, falta veteranía en las redacciones. El periodismo es reequilibrante de los poderes y en una crisis como la española tiene mucho que aportar.

P. ¿Ha pecado y peca el periodismo de vivir de los que debiera estar vigilando?

R. Desde el momento en que los medios de comunicación no han podido afrontar con ingresos ordinarios la financiación de sus propias empresas han pasado a depender de instancias que pueden condicionarles, sean poderes económicos o sean poderes políticos. Ese condicionamiento repercute sobre la fiabilidad y la credibilidad. Lo ideal sería que las estructuras accionariales fuesen independientes de esos poderes y que el mercado regulase quién vende y quién no vende, qué se lee y qué no se lee.

P. ¿Qué tendremos en cinco-diez años? ¿Cómo se resolverá la convivencia entre papel y digital y las nuevas y viejas formas de contar?

R. En cinco-diez años podemos tener periódicos no diarios, de fin de semana, largos, y potentes versiones digitales que cubran de lunes a jueves. El papel tiene sitio, pero un sitio más limitado. Creo que el soporte digital es más idóneo para contar las noticias y el soporte papel es más idóneo para relatar las historias, es decir, para recuperar los géneros.

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