21 de enero de 2020, 19:26:28
Nacional

PROCESO ABIERTO EN EL PARTIDO DE ROSA DÍEZ


Comunicado de UPyD por la unión y autonomía del partido

EL IMPARCIAL

Ideas de miembros del consejo político sobre el proceso abierto.


“El arte de vencer se aprende en las derrotas” (Simón Bolívar)

En un momento político como el actual, se hace necesario reivindicar la pionera labor de transformación de España, que supo entender lo que los españoles necesitaban, en una época donde lo bien visto era el bipartidismo, y que ahora enarbolan algunos partidos políticos con glamour mediático, incluso con cantos de sirena de los populistas.

Fue UPyD quien, puso encima de la mesa temas como la regeneración democrática, la lucha contra la corrupción, la despolitización de las instituciones, la independencia del poder judicial (no participando en el reparto del CGPJ), reforma de la Ley Electoral, la necesidad de transparencia de los políticos, la Ley de Segunda Oportunidad en 2012 (cuando los desahucios no eran tema del día), contrato de trabajo indefinido único, lucha contra la pobreza infantil, defensa del mercado único interno, el recorte de los gastos duplicados de la Administración en vez de recortar servicios públicos, la defensa de la igualdad efectiva de todos los ciudadanos suprimiendo las ventajas fiscales de algunas autonomías, con las que ninguno se había atrevido. Es el único que no tiene imputados por corrupción ni pruebas de financiación ilegal y que ha gastado más que ninguno en denuncias contra los corruptos y malversadores, gracias a lo cual se han iniciado procesos como el de Rato y compañía. Siempre ha sido independiente de poderes económicos y de grupos de interés mediáticos.

Ha defendido una ciudadanía igual para todos vinculada a la Constitución y no a la pertenencia territorial, ha reclamado que Sanidad y Educación sean competencias estatales y ha sostenido la necesidad política de la lengua común y los derechos de quienes quieren utilizarla, sin menoscabo del reconocimiento local de las otras lenguas oficiales.

A pesar de todo este trabajo, UPyD ha sufrido una fuerte derrota. No obstante hay que tratar de aprender la lección, levantarse y seguir luchando. Aceptar la derrota no es el fin si se persevera y se buscan nuevos caminos. Debemos asumir que se han cometido errores en el pasado, y esto nos ha llevado a que los españoles dejen de apoyar temporalmente nuestro proyecto. Por eso debemos aprender a corregir nuestros fallos y mejorar para hacer de UPyD el proyecto que los españoles demandan.

Nos encontramos a pocas semanas de un congreso en el que tenemos la oportunidad de levantar este partido y de convertirnos en parte activa del cambio político que se está produciendo para hacer de España el país que los españoles merecemos.

El proyecto político de UPyD ha sido muy acertado en el diagnóstico y en las soluciones a los problemas de los españoles por lo que debería volver a crecer desde sus sólidos cimientos: la construcción de una democracia real, basada en un Estado social (donde es posible aumentar los servicios sociales si apostamos por la eficacia administrativa, la austeridad selectiva y luchamos contra el fraude) de derecho donde impere la ley (y todos estén sometidos a ella), la división de poderes (garantizando la independencia del poder judicial) y donde se garantice la igualdad de todos los españoles. Pero deberemos dar un paso más, desde la autocrítica, si queremos convertir a España en aquello que creemos. Y solo se podrá conseguir si del Congreso extraordinario del 11 del julio salimos más UNIDOS y reforzando nuestro PROYECTO AUTÓNOMO:

- logrando mantener la unión de todas nuestras fuerzas como única forma de garantizar el futuro de UPyD y siendo conscientes de que todos los activos son imprescindibles para el proyecto.

- garantizando la autonomía del proyecto, no porque no queramos confluir con otras fuerzas en aras de preservar nuestra pureza (argumento absurdo con el que muchas veces se nos ha criticado) sino porque no hay ninguna fuerza en el espectro político que actualmente defienda lo mismo que UPyD y con la que, por tanto, podamos confluir, tal y como están demostrando los acontecimientos. Y por ello siendo fieles a unos valores y principios fundacionales, desde la legitimidad que te da saber que eres el único partido sin mancha y con una nutrida hoja de servicios en las instituciones.

Lograda la unidad y garantizada la autonomía del proyecto se debe empezar a trabajar para que UPyD recupere la confianza de los españoles actuando con profesionalidad, conservando y atrayendo talento profesional y humano. Uno de los mayores activos de UPyD es la gran profesionalidad de sus cuadros, por lo que la escucha ha de ser fundamental para tener conocimiento del elemento humano y una buena administración de las personas. Para ello, hemos de crear un entorno de confianza, de escucha y respeto, que motive a los colaboradores a los que seleccionarán por su mérito y capacidad. No es posible conseguir la motivación de las personas en una organización sin que exista un conocimiento de ellas y una comunicación que posibilite el liderazgo por parte de la dirección y la participación auténtica para ello, es imprescindible que se escuche de forma activa a las bases y al votante para seguir mejorando día a día.

- dotándonos de una estrategia bien definida. La estrategia debe ser la principal herramienta para conseguir la implantación en el entorno. Es pertinente para la estrategia política seguir el consejo de Rudyard Kipling: “Tengo seis honestos sirvientes (ellos me enseñaron todo lo que sé): Sus nombres son Qué, Por qué, Cuándo, Cómo, Dónde y Quién”.

- Transformando nuestra forma de comunicar. Se debería asumir que el poder lo tiene el votante y que hay que conectar con la opinión pública desde el diálogo.

Pero hay que ser conscientes de que ninguno de estos cambios se va a producir por sí solo, sino que es necesario que, a partir del día 11 de julio, sean impulsados por una dirección que sea un instrumento al servicio de los afiliados y simpatizantes, de la misma manera que UPyD es un instrumento al servicio de los ciudadanos para defender sus intereses. Esa nueva etapa en la dirección del partido debe fundamentarse en cuatro pilares:

Primero: Ser eficaz mejorando la organización del partido y el funcionamiento de los grupos de trabajo. Los afiliados y/o colaboradores deberán ocupar el lugar en el que mejor sepan desarrollar su especialidad. De esta forma, al trabajar de una forma más útil, habrá mayor recompensa en los colaboradores y un mejor resultado de los grupos de trabajo al ser más eficaz.

Segunda: Persuadir a las bases. No se busca la obediencia y disciplina sino el apoyo y el seguimiento. Y para ello es fundamental estar cerca de la militancia y reconocer la labor imprescindible, y no siempre bien valorada, para realiza para el partido

Tercero: Participación. Racionalizar el trabajo, dar a cada uno la posibilidad de desempeñarse en el puesto más apropiado y con la máxima participación que sea posible. Y también crear mecanismos en los que se tenga en cuenta a quienes sólo pueden colaborar de una forma temporal, no continuada, e incluso coordinar a quienes quieren ayudar aunque vivan fuera de España.

Cuarta: Delegación. Consiste en dejar a las bases las decisiones sobre cómo actuar para lograr los objetivos generales definidos por la organización y en particular de su puesto de trabajo.

Esa dirección se deberá realizar desde un liderazgo que se ejecutará en un conjunto y en forma coordinada por personas que serán líderes y máximos responsables en su ámbito correspondiente. Un liderazgo que deberá dar confianza y lograr la implicación responsable, comprometida y entusiasta por el proyecto. UPyD debería dejar de ser el proyecto de unas pocas personas para convertirse en el proyecto de todos sus militantes. Es necesario un liderazgo compartido.

Es momento que nosotros, los militantes, formemos parte activa del proyecto. Existen personas en este partido con gran valía y todos ellos son necesarios. Olvidemos pues las desavenencias, olvidemos el 5% que nos separa y busquemos el 95% que nos une, olvidemos los egos personales y los sillones y unamos las causas. Ofrezcamos hechos y no solo palabras. Olvidemos radicalismos y posturas irreconciliables en los que si unos ganan los otros pierden. En todo caso, debe ganar UPyD y, por extensión, los españoles. Seamos constructivos. Transformemos las divergencias internas en sana diversidad de opiniones, todas válidas si se hacen con respeto y lealtad al proyecto y, al final del proceso, respetemos las decisiones democráticas de los afiliados con madurez y responsabilidad.

Estos son los mimbres que creemos que debería tener una candidatura integradora, donde los afiliados se vean representados por los mejores, donde se escuchen todas las voces con respeto y lealtad y que lidere un proyecto ganador capaz de ofrecer a los españoles una alternativa política real de transformación social desde la unidad interna y la autonomía externa del partido.

Así pretendemos manifestar que, desde nuestra perspectiva, el proyecto de UPyD solo podrá ser útil a los españoles si existe esa unidad y autonomía, si las personas que pretenden liderar el partido actúan con la generosidad y responsabilidad para entenderse, si se tiene altura de miras para anteponer los intereses del partido frente a los individuales.

En esta tesitura, echamos en falta una candidatura que represente los valores de Unidad de partido, de Progreso como única forma de transformarnos y de una Democracia en pro del partido y no de unas pocas personas.

Las razones por las que un día decidimos dar el paso de meternos en política no han desaparecido. Los problemas que existían entonces y que nos llevaron a lanzarnos a la arena no han desaparecido. Todo sigue igual o peor. Por eso debemos seguir adelante y puesto que el próximo 11 de Julio tenemos la oportunidad de empezar a construir el nuevo UPyD que todos merecemos, debería de existir esa candidatura que ilusione, que sirva para unir y que sea capaz de decirnos a los todos los afiliados:

“Querido compañero, en esta hora te insto a que avances por el partido, sin la menor idea de cuál será nuestro destino, pero convencido de que para conseguir grandes objetivos es necesaria una serie de pequeñas tareas que llevan al éxito con el paso del tiempo, con trabajo y constancia.

Con confianza para no desfallecer cuando los resultados no acompañen. Con energía suficiente para impulsar el proyecto hacia su objetivo: transformar España e inteligencia para dirigirla.

Y conservando nuestra escala de valores, admirada y envidiada por todos los actores políticos de este país, como principio orientador del ideario político, sabiendo que la descomposición del partido comienza por la decadencia de los principios sobre los que se fundó.”

Noelia Losada, Consejera Política de UPyD

Mayte Olalla, Consejera Política de UPyD

Samuel Tejado, Consejero Político de UPyD

Fernando Llopis, Consejero Político de UPyD

Agustín Vaquero, candidato autonómico de Madrid

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