5 de abril de 2020, 3:47:07
Editorial


Ayuntamientos antisistema por toda España



Ada Colau en Barcelona, Manuela Carmena en Madrid o representantes del brazo político de ETA en varios municipios vascos y navarros -por ejemplo, Pamplona- conforman un horizonte electoral ciertamente inquietante. Es fruto del resultado electoral, aunque con una elaboración previa no exenta de cierta irresponsabilidad.

Sobresale la actitud del PSOE que, con tal de desbancar al PP a toda costa, no ha dudado en pactar con partidos de extrema izquierda e incluso con los proetarras en Navarra y Euskadi; cuestión ésta que el propio Pedro Sánchez negó por activa y por pasiva durante la pasada campaña. Sin mayorías claras prácticamente en ningún consistorio, ha sido necesario llegar a acuerdos difícilmente digeribles por muchos que ahora ven cómo su voto sirve para aupar a un partido al que jamás apoyarían.

PP y PSOE tienen gran culpa de ello. Su ejecutoria durante estos últimos años ha desembocado en esta suerte de “ayuntamientos de castigo”. Sin embargo, se esperaba algo más de un Partido Socialista cuyo único afán ha sido pactar contra el PP, no a favor de nada. El tiempo dirá cuál es el resultado de este giro hacia el radicalismo, pero los socialistas deben comprender que los populistas pretenden, claro está, derrotar al PP: el problema es que antes quieren aniquilar al PSOE.
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