19 de septiembre de 2019, 6:11:47
Sociedad

ENCÍCLICA SOBRE MEDIO AMBIENTE


El Papa pide "revolución" para combatir este "depósito de porquería"

Efe

Publica su encíclica sobre medio ambiente, crítica con los poderes político y económico.


El Papa afirma que "el estilo de vida actual" es "insostenible", denuncia el "mecanismo consumista compulsivo" que contribuye a la destrucción del planeta y aboga por hacer una "sana presión" contra quienes tienen "el poder político, económico y social" en su encíclica sobre medio ambiente. De 191 páginas, es la primera que escribe en solitario Francisco -la anterior la había empezado su predecesor, Benedicto XVI- y en ella realiza una clara crítica a los poderes económicos por buscar el beneficio financiero y así ignorar sus consecuencias "sobre la dignidad humana y el medio ambiente".

"Lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural", afirma el Papa, quien advierte de que no propone "volver a la época de las cavernas", pero sí "aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera". Apunta claramente en el documento que el cambio de costumbres que pide incluye la decisión de sustituir el uso de los combustibles fósiles y el desarrollo en su lugar de las fuentes de energía renovables para reducir las emisiones de gases contaminantes. Considera "urgente e imperioso" desarrollar políticas que en los próximos años permitan reducir esas emisiones y se fija especialmente en la necesidad de reemplazar progresivamente la explotación del carbón, el petróleo y el gas por otras energías sostenibles.

Jorge Bergoglio no valora positivamente las cumbres mundiales celebradas en los últimos años para intentar tomar decisiones contra el cambio climático porque detecta que en ellas faltó "decisión política", debido a que los países participantes privilegian "sus intereses nacionales sobre el bien común global" y denunció la "miopía" del poder en relación con los retos planteados. Para el Pontífice, el problema está en que "hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos.

Una parte importante de la encíclica se detiene en lo que el papa denomina la "deuda ecológica" entre el norte y el sur, creada por los desequilibrios comerciales consecuencia de la explotación de los recursos naturales de unos países por parte de otros. "Con frecuencia las empresas que obran así son multinacionales, que hacen aquí (en los países del sur) lo que no se les permite en países desarrollados", denuncia. Por eso, Bergoglio pide que los países desarrollados ayuden a los países más necesitados y apoyen políticas y programas de desarrollo sostenible, además de fijarse específicamente en áreas como la Amazonía, donde hay "propuestas de internacionalización" que "solo sirven a los intereses económicos de las corporaciones transnacionales".

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