22 de noviembre de 2019, 11:25:21
Opinion

TRIBUNA


Manual para debatir con Podemos (y II)

Luis Asua Brunt


El totalitarismo de Podemos

El proyecto de Podemos se basa en llegar al poder, no en mantenerlo. Tendrán que llegar al poder de forma pacífica y democrática pero, una vez instalados, las tentaciones totalitarias serán grandes por una serie de razones:


  1. Las referencias personales de sus líderes a regímenes totalitarios (Cuba y Venezuela). Incluso las actitudes personales de los líderes son evidentemente mesiánicas, absolutistas, totalitarias; típicas de un “intelectual” ajeno a la realidad.
  2. Aislamiento de la comunidad internacional. Es muy difícil que las inversiones extranjeras, los prestamistas exteriores o incluso la UE colaboren con un gobierno de Podemos (se está viendo en Madrid en estos tiempos donde las inversiones se han paralizado). En un país aislado es mucho más fácil cambiar las reglas del juego.
  3. Miedo a la alternancia. Cambiar la hegemonía requiere tiempo para que la población se acostumbre a los nuevos valores y los interiorice como prioritarios. La victoria se la darán las clases medias a través de unas políticas y actitudes falsamente moderadas. Si estas políticas cambian, se enajenará a las clases medias y se produciría la alternancia con unas reglas del juego inamovibles.
  4. Miedo a la bonanza económica. La salida del ciclo de la crisis hará que muchas de las causas de la irrupción de Podemos se diluyan, restándoles fuerza y legitimidad.
  5. Imposibilidad de incorporar a la derecha a su proyecto. La izquierda, el PSOE, ha operado con el denominado “círculo virtuoso” por el cual la derecha es igual a Franco y, por tanto, un pacto con “ellos” implica una traición a todo un bando. Esto ha facilitado gobiernos del PSOE durante muchos años (en comparación, en Europa, la derecha ha prevalecido en el gobierno más años que la izquierda). Este círculo explica pactos muy negativos como el del Tinell o los actuales con las marcas blandas de Podemos en los ayuntamientos. Podemos asume incluso con más virulencia esta idea del “círculo virtuoso” (es un concepto de Redondo Terreros).
  6. Un concepto importante es el de irreversibilidad. Este concepto implica el blindaje o el establecimiento de un “suelo” del nuevo consenso transformador (lo que se elimina del debate político). Una frase habitual es la siguiente: “El adversario debe jugar en tus términos, con tus palabras y en un horizonte que tu has definido”. Y para ello hay que luchar contra los elementos más conservadores que proceden del antiguo consenso (jueces, medios de comunicación, grupos económicos, etc.). La palabra desposesión es recurrente.
  7. Una de las nociones más detestadas por ser símbolo del liberalismo es el culto al individualismo, al emprendedor, al triunfador, el ascenso social. El nuevo consenso combate estas nociones. Se crearán escuelas de gestión para generar nuevos cuadros y burócratas que acepten la nueva cotidianeidad más solidarios, menos competitivos, más colectivos.
  8. Se busca la polarización a toda costa. Conceptos como la “casta”, la derecha, la banca son objeto de constante combate y con los medios que haga falta (de ahí los “escraches”).

Militancia y compromiso en Podemos

Hay un enorme compromiso y entusiasmo en Podemos. Su capacidad de convocatoria, tanto inmediata como organizada, es insólita. Algún dirigente ha afirmado que son capaces de convocar a veinte mil personas de forma inmediata.

También existe una gran disciplina para mantener el mensaje (actual) de moderación.

Su manejo de las nuevas tecnologías es de nivel mundial.


¿Dónde está la batalla?

En las clases medias, sin duda. El acceso al poder tiene que ser mediante elecciones, y sólo se consigue si se ganan las clases medias de centro y centro izquierda. Las que Podemos denomina las clases medias desfavorecidas por la crisis.

Hay que recordar que, según algunos cálculos, probablemente más de cien mil votantes del PP votaron a Carmena en Madrid. Y muchos más de centro izquierda. Son muy conscientes de que tienen que moderar mucho sus políticas y su discurso para seguir atrayendo a las clases medias que son clave para su asalto al poder.

Las clases medias son objeto de crítica y también de inclusión para asegurar la irreversibilidad del modelo que proponen. Las clases medias se consideran insolidarias (no pagan impuestos, son poco afectas a lo público, no usan los servicios públicos, sólo demandan seguridad... ). En su propuesta, hay que subir los impuestos y eliminar los servicios privados alternativos a lo público para que se produzca la necesaria afección.

Creo que, si bien Pablo Iglesias ha sido un factor clave para que Podemos aglutinara gran parte de la izquierda radical, ahora se está convirtiendo en un lastre. Quizá ha llegado a su techo (aprox. el 16% del electorado). Su agresividad empieza a producir rechazo. El objetivo de este año, de estas elecciones generales es superar al PSOE (Pasokizarlo). Para este objetivo Iglesias puede aún servir. No creo que pueda ser el líder que realice el asalto final al poder. Lo lógico, si les entran las prisas y ven posibilidades de victoria en las Generales, es que se busque “carmenizar” (dado el indudable éxito obtenido en la ciudad de Madrid) a Podemos con una candidatura de unidad con un líder amable y un segundo que será, sin duda, del núcleo duro.


CONCLUSIÓN

Estamos ante una propuesta trasnochada pero diabólicamente inteligente, nacida de politólogos. Intelectuales como vanguardia de la revolución (la historia se repite) y financiada de forma poco transparente.

Una propuesta que divide a la sociedad, falsamente moderada (en el peor sentido de la palabra) y, por tanto, muy “política”. Monolítica en su nacimiento y planteamiento. Ajena a la transversalidad que tienen casi todo el resto de partidos. Hasta Ciudadanos nace de una transversalidad entre el PSC no nacionalista y el liberalismo de Arcadi Espada. No así Podemos.

Un planteamiento históricamente absurdo en una sociedad como la nuestra, que tiene unas cuotas de bienestar y desarrollo muy altas. Un completo anacronismo. Un anacronismo financiado desde fuera y, por tanto, completamente artificial, pero que requiere de toda la dedicación, la fuerza y el talento político para combatirlo.

No frivolicemos la amenaza de Podemos. Su éxito, su disciplina y su inteligencia son indudables. Apenas hace un año no estaban constituidos ni en partido político y, hace poco más de cuatro años, con ocasión de las elecciones municipales de 2011, varios de los que hoy son concejales del ayuntamiento de Madrid estaban acampados en la Puerta del Sol. No creo que ni soñarán encontrarse en la posición en que están hoy.

Como conclusión, lo primero que hay que hacer es detener el proyecto político de Podemos, y para ello es imperativa la colaboración del PSOE. Reitero que si el PSOE se convierte en tercera fuerza política de España, es inevitable la llegada de Podemos al poder por el puro juego de la alternancia. Después hay que aprovechar la oportunidad y, como hizo la vieja socialdemocracia tras la Segunda Guerra Mundial, admitir el acicate que supone Podemos para debatir y reformular un consenso social para España, que afronte los retos de anomia y malestar social principalmente entre los jóvenes. También es crucial afrontar cuestiones como la unidad territorial y la integración de la diversidad social en la que vivimos.
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