9 de abril de 2020, 22:53:42
Opinion


Mentirosos

Miguel Ors


En el fútbol, el dividendo del socio es el gol, no el dinero, ”hábleme de goles, no de dinero”. Cuando hay goles y victorias y títulos, no hay mohina. El problema del presidente del Barcelona, por ejemplo, es que el equipo, en los dos últimos años, ha sido un equipo sequía para el socio. A Joan Laporta le amenaza el nubarrón de una moción de censura por esa circunstancia, Ramón Calderón, curtido en la experiencia del fútbol, sabe que si consigue a Cristiano Ronaldo despejará su horizonte. Necesita la gabardina de Cristiano Ronaldo para que no sigan mojándole quienes no simpatizan con su manera de actuar como presidente (compromisarios descontentos y otras garambainas).Y no renuncia a él, pese que, a lo ZP, dice que “no hay caso Ronaldo”. ZP y Ramón Calderón, hay que reconocerlo segregan arte y talento y agallas para hacernos creer lo que no es y para hacernos ver de colorín, colorado lo que es negro.

-Son dos grandes mentirosos simpáticos. Hay dos clases de mentirosos: los patosos, los que mienten y no seducen, y los que, no obstante sus mentiras, seducen. ZP y Ramón Calderón pertenecen a este segundo grupo.

Lo oí recientemente, en la radio, y asentí, “pues es verdad, la verdad es que sus mentiras irritan poco”.

En “Expansión”, hoy, Ramón Calderón dice del Real Madrid cosas realmente deliciosas:” Hay dinero para fichar a Cristiano Ronaldo. El aficionado quiere que esté sobre el campo”. A ver: si ayer decía que “no había caso Ronaldo y que el Real Madrid no había vulnerado la voluntad del Manchester”, ¿por qué expresa veinticuatro horas después su voluntad de fichar a Cristiano?.Otras delicias de Ramón Calderón:”Hemos cerrado el mejor ejercicio de la historia. Vamos a aumentar los ingresos por la vía de nuevos patrocinios. Y somos el club más rico del mundo”.

-¿Qué es un hombre optimista, oiga?

-En política, ZP; en fútbol, Ramón Calderón.

Y que conste: prefiero el optimista mentiroso al pesimista agorero. Las avestruces son muy inteligentes cuando, para no ver lo que les asusta o acollona, esconden la cabeza en el suelo. Ya lo dijo quien lo dijera: “El ignorante es más feliz que el sabio”.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.elimparcial.es