17 de junio de 2019, 17:23:07
Sociedad

SALUD


Descifran la clave genética de la obesidad

EL IMPARCIAL

Se abre una esperanzadora vía para prevenirla y tratarla.


La obesidad es uno de los mayores retos de la salud pública del siglo XXI. Afecta a más de 500 millones de personas en todo el mundo, cuesta cada año más de 200 mil millones de dólares sólo en Estados Unidos y contribuye a múltiples trastornos potencialmente mortales, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 o el cáncer.

Ahora, un estudio dirigido por investigadores del MIT y de la Harvard Medical School y publicado este miércoles en la revista New England Journal of Medicine permite un nuevo enfoque para prevenir e incluso curar la obesidad. "La obesidad se ha considerado tradicionalmente como el resultado de un desequilibrio entre la cantidad de alimentos que comemos y cuánto nos ejercitamos, pero este punto de vista ignora la contribución de la genética con el metabolismo de cada individuo", dice el autor principal, Manolis Kellis, profesor de ciencias de la computación y miembro del laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL) del MIT y del Instituto Broad.

Nuevo mecanismo encontrado

La asociación más fuerte con la obesidad reside en una región del gen conocido como "FTO", que ha sido el centro de un intenso escrutinio desde su descubrimiento en 2007. Sin embargo, los estudios anteriores no han logrado encontrar un mecanismo para explicar qué diferencias genéticas en dicha región determinan la obesidad.

"Muchos estudios trataron de vincular la región FTO con los circuitos cerebrales que controlan el apetito o la propensión al ejercicio", dice otra de las autoras del estudio, Melina Claussnitzer, profesora visitante en CSAIL e instructora de medicina en el Beth Israel Deaconess Medical Center y en la Escuela de Medicina de Harvard. "Nuestros resultados indican que la región asociada a la obesidad actúa principalmente en las células progenitoras de adipocitos de una manera independiente del cerebro."

Esto quiere decir que las diferencias genéticas entre individuos en esta región asociada a la obesidad afectan al funcionamiento de las reversas de grasa humana. Sobre muestras de tejido adiposo de individuos sanos y en riesgo, los investigadores realizaron experimentos para concluir que dos genes, denominados Irx3 y Irx5, son los encargados de controlar un proceso conocido como termogénesis. La termogénesis es el proceso mediante el cual los adipocitos disipan la energía en forma de calor, en lugar de almacenarla como grasa, y puede estar desencadenado por el ejercicio, la dieta, o la exposición al frío. Pero en determinados individuos, esos genes no prenden la termogénesis, acumulando grasa en los adipocitos.

"Conocer la variante causal que subyace a la obesidad puede permitir la edición del genoma como una vía terapéutica para los individuos de riesgo", dice Kellis. "Pero lo más importante, los circuitos celulares descubiertos pueden permitir marcar un interruptor metabólico para las personas, tanto de riesgo y no de riesgo, como un medio para contrarrestar el medio ambiente, estilo de vida o las características genéticas que contribuyen a la obesidad."

Éxito en células humanas y de ratón
Los investigadores demostraron que efectivamente podían manipular esta nueva vía para revertir las firmas de la obesidad tanto en las células humanas y ratones. "Mediante la manipulación de esta nueva vía, podríamos cambiar los programas de disipación de energía y de almacenamiento de energía, proporcionando una nueva esperanza para una cura contra la obesidad", dice Kellis.

Los investigadores están estableciendo colaboraciones en el mundo académico y la industria para traducir sus hallazgos en una terapia contra la obesidad. También están utilizando su enfoque como modelo para entender los circuitos de otras regiones asociadas a la enfermedad en el genoma humano.
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