13 de noviembre de 2019, 1:05:47
Críticas de Cine

DE NOAH BAUMBACH


Mientras seamos jóvenes, de ‘Peter Panes’, hipsters y la inevitabilidad del tiempo

Laura Crespo

Comedia dramática de Noa Baumbach con Ben Stiller y Naomi Watts.



MIENTRAS SEAMOS JÓVENES


Director: Noah Baumbach
País: Estados Unidos
Guión: Noah Baumbach
Reparto: Ben Stiller, Naomi Watts, Amanda Seyfried, Adam Driver.
Sinopsis: Jamie y Darby forman una joven pareja de espíritu libre que ayudará a un serio documentalista, Josh y a su mujer Cornelia Srebnick a liberarse de sus prejuicios.

Lo mejor: Los diálogos y la caricatura de ciertos patrones muy reconocibles
Lo peor: Un ritmo algo desigual.

El cineasta neoyorkino Noah Baumbach vuelve la carga con una nueva radiografía de la imperfecta conducta humana con la comedia dramática de tintes indies como vehículo. Mientras seamos jóvenes arranca con la cotidianidad de una pareja bien entrada en la cuarentena, interpretada por Ben Stiller y Noami Watts. Ambos con profesiones creativas (él es director de documentales y ella productora), han conseguido un nivel alto de vida pero su trabajo ya no les apasiona. Están estancados. En un momento determinado decidieron no tener hijos, pero la gente de la que solían rodearse los ha tenido y los planes y quedadas ya no siempre son adecuados a las dos opciones vitales. Son libres de hacer lo que quieran (con cultura, con dinero, sin hijos), pero no quieren hacer nada. O sí quieren, pero terminan por no hacerlo. Un retrato caricaturizado –o no tanto-, de un sector de toda sociedad desarrollada. La historia cambia cuando conocen a otra pareja, a la que dan vida Amanda Seyfried y Adam Driver. Son jóvenes, nativos digitales –expertos digitales, por tanto-, pero amantes de lo vintage; combinan el iPhone y las redes sociales con el vinilo y los juegos de mesa; exhiben el enamoramiento de un matrimonio reciente y sudan impúdica creatividad. Los personajes de Stiller y Watts caen rendidos ante la frescura y el entusiasmo de sus nuevos y veinteañeros y se agarran a ellos como pasaporte a una segunda juventud, a un chute de todo lo que algún día sintieron y ahora extrañan.

Baumbach se recrea en el choque generacional y tiene para todos. Si, por un lado, ridiculiza a los ‘Peter Panes’ que se niegan a crecer y se empeñan en provocar situaciones tan ridículas como divertidas de gente-fuera-de-lugar, el retrato de esa especie de tribu hispstérica, que recoge la bohemia, el ‘paz y amor’ y el freakismo y los une en un gadget de Appel, tampoco se queda atrás. El resultado es un discurso (más o menos habitual en el director de Frances Ha o Greenberg) ambiguo en el que nadie sale bien parado del todo, pero que termina con cierto cariño e indulgencia generalizada. El neoyorquino transmite al final un mensaje de aceptación de las etapas vitales y de uno mismo en cada una de ellas, al tiempo que respeto hacia las nuevas formas de hacer, aunque parezcan de otro planeta veinticinco años mediante. Por el camino, Baumbach vuelve a demostrar su capacidad para desarrollar diálogos perspicaces, ingeniosos y dinámicos, aunque en este caso la película en su conjunto peque de algunos bajones de ritmo que rayan, en ciertas ocasiones, el aburrimiento.

El cineasta ha vuelto a confiar en Ben Stiller para un papel más equilibrado que el tipo de personajes que el público relaciona, por lo general, con el actor; y el resultado funciona adecuadamente. La que brilla, como en casi todo lo que hace últimamente, es Naomi Watts, con un rol mucho más contenido desde el guión que permite a la actriz lucir una amplia paleta de matices.

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