10 de diciembre de 2019, 20:50:27
Editorial


La islamofobia según Erdogan



A propósito de la crisis migratoria, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, volvía a pedir ayer a Europa “medidas concretas contra la islamofobia”. Lo hace a sabiendas de que su país es la lanzadera de los sirios que huyen de la guerra y de los yihadistas que entran para participar en ella. Desde que comenzase el conflicto sirio, la frontera turca es la más permeable de todas. El IS ataca a Siria e Irak, pero apenas se atreve con Turquía. ¿Por qué?

Erdogan, por su parte, mantiene al ejército en una más que sospechosa inactividad –salvedad hecha de los kurdos-, pese a lo que sucede en el borde fronterizo con Siria. Ha llegado a cerrar el espacio aéreo a los cazas de la misión internacional que luchan contra el IS. Y Turquía, conviene recordarlo, es miembro de la OTAN.

La mayor parte de los extranjeros que han entrado en Siria o Irak para unirse a la Yihad -se estima que son miles, y todos ellos de una gran peligrosidad- lo han hecho a través de la permeable Turquía. Y el retroceso que se está llevando a cabo en lo que ha sido desde tiempos de Atatürk un paradigma de país laico de mayoría musulmana es preocupante. Quizá Erdogan debería de hablar menos de islamofobia y combatir más al islamismo en su propio terreno. El suyo, sin ir más lejos.

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