10 de diciembre de 2019, 7:32:30
Editorial


Cataluña, Obama y el Constitucional



Artur Mas tuvo que hacer frente ayer a dos cuestiones muy poco gratas para “sus intereses”: Obama y el Tribunal Constitucional. Así, las declaraciones del presidente norteamericano hablando de la importancia de mantener unida a España fueron interpretadas a la desesperada por parte de Mas como “una internacionalización del contencioso con España”; expresión, por otra parte, idéntica a la que utilizaba ETA para intentar justificar su barbarie.

Casi al mismo tiempo, el TC suspendía de forma cautelar la Ley de la Agencia Tributaria Catalana. Un nuevo varapalo judicial que, como de costumbre, era ignorado por la Generalidad. Su vicepresidenta, Neus Munté, aseguraba que el funcionamiento de este ente alegal “no se frena”, pese a la resolución del TC.

Nada nuevo, por otra parte; al igual que las declaraciones de Obama. No hay un solo líder político o empresarial fuera de España que haya variado el discurso que tanto incomoda a Mas: una Cataluña independiente estaría fuera de todo. En cuanto al incumplimiento reiterado de resoluciones judiciales, es de todo punto impresentable. La impunidad con que el nacionalismo catalán vulnera sistemáticamente la legalidad vigente tiene que cesar de una vez por todas. Y no sólo por el contencioso catalán: es un tema central de seguridad jurídica de la democracia española. De ahí la importancia de la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional que ayer inició su andadura en la Cámara baja.
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