22 de octubre de 2019, 15:33:31
Economía

VICTORIA DE PASSOS COELHO EN LAS URNAS


Crónica económica. Moderado éxito de las reformas en Portugal

José Carlos Rodríguez

Una lectura económica de la victoria de Passos Coelho en las urnas. Por J. C. Rodríguez


Pedro Passos Coelho ha ganado las elecciones. Mariano Rajoy siempre se ha mirado en el gobierno del país vecino porque el cálculo político de los dos era el mismo: hacemos las reformas necesarias al comienzo de la legislatura, y esperamos a que las mismas, más la maduración de la crisis económica (algún día habrá de terminar) paguen las impopulares medidas con recuperación económica y ésta con votos. En el caso de Portugal, la estrategia ha salido… a medias. Pues si bien todo el mundo ha destacado la victoria del PSD y del CDS, Le Figaró ha preferido titular que el centro derecha pierde la mayoría absoluta, lo que es cierto.

Antes de saltar de lleno al área económica, corramos a decir que sin mayoría absoluta su futuro gobierno no está asegurado. Pero para dejar al partido mayoritario fuera de él, tendrían que unirse todas las izquierdas, básicamente el Partido Socialista, el Comunista, y el Bloque de Izquierdas, un partido de nueva izquierda hermano de Syriza y Podemos. La clave es si el PS quiere seguir siendo europeísta o no.

Ese dilema, el del Partido Socialista, es el mismo que tenían los electores portugueses. ¿Votamos por mantenernos en las instituciones europeas? ¿O intentamos triunfar poniéndolas de rodillas allí donde Syriza ha fracasado? ¿Votamos por mantener los recortes y las reformas? ¿O ponemos fin a los mismos, a ver qué pasa?

Para la elección entre una y otra opción es fundamental saber qué ha ocurrido en Portugal en estos años, desde el punto de vista económico, al que queríamos llegar. Nos lo resume eficazmente BBVA Research: “La legislatura se ha dividido en un primer período de fuerte ajuste y caídas del PIB, del 4 por ciento en 2012 y del 1,6 en 2013, tras el cual la tasa de paro superó el 17 por ciento de la población activa; y dos años de recuperación moderada (del 0,8 por ciento en 2014 y del 1,7 esperado para 2015), menos fuerte que la de Irlanda o España, pero mucho más positiva que la de Grecia”. La institución recalca también que desde principios de 2008, el PIB había caído en términos reales un 7,5 por ciento en el primer trimestre de 2015, más que el 3,5 por ciento de Irlanda o el 5 de España, pero menos que el 9 por ciento de Italia, y lejos del 26 por ciento de Grecia.

Así mismo, si el paro alcanzó el 17,5 por ciento en lo peor del ciclo, se ha rebajado al 11,9 por ciento, en parte por la caída de la población activa (1,3 puntos), pero sobre todo porque ha crecido la población ocupada que aporta los otros 4,3 puntos restantes.

La economía portuguesa ha ganado en competitividad, una de las asignaturas pendientes de nuestros vecinos ibéricos. Si asignamos un índice de 100 a los costes laborales en 2002, en 2009 se acercaban a 120. Desde entonces se han contenido, e incluso han bajado ligeramente. Ha mejorado sus exportaciones de forma consistente, a un ritmo incluso ligeramente superior al de España, desde 2009. Desde 2013 recupera el tono de la inversión.

En definitiva, en parte por las reformas y en parte porque las crisis son cíclicas y no eternas, Portugal está recuperando, lenta pero confiadamente, su capacidad de crecer. No sólo ha aplicado las políticas impuestas por la Troika, sino que el gobierno ha asumido la lógica de las mismas como propia, a diferencia de Grecia, e incluso de España, cuyo gobierno no ha ido más allá de hacer mención de la herencia recibida y de la inevitabilidad de las medidas. No ha expuesto su conveniencia, si es que creía en ella.
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