24 de septiembre de 2021, 22:23:51
Editorial


La OTAN responde a Putin



El Kremlin sigue avanzando cada vez más en su desafío a Occidente y en su empeño en alardear de su fuerza. Con la anexión de Crimea y el decidido apoyo a los prorrusos en Ucrania, en un conflicto ya enquistado, Vladimir Putin lanzó un órdago que quizá no fue abordado con la contundencia que merecía. Dada la idiosincrasia del mandatario ruso, situaciones como esa le envalentonan y le refuerzan en su decisión de restablecer la antigua posición de Rusia como superpotencia. Ahora, parece que el avispero sirio, con una guerra que ha provocado la gran crisis de refugiados que hoy afronta Europa, le ha dado otra oportunidad para su reto. Una oportunidad que el inquilino del Kremlin no desaprovecha.

La violación del espacio aéreo turco es un hecho de una gravedad que no debe minusvalorarse y como “inaceptable” ha sido calificada por la OTAN que ayer, en la reunión de ministros de Defensa de la Alianza, ha empezado a tomar cartas en el asunto. Su secretario general, Jens Stoltenberg, ha señalado que observan con creciente preocupación la escalada de la actividad rusa en Siria, donde Moscú, según afirmó Stoltenberg, está probando algunas de sus armas más modernas, como “Kaliber”, un nuevo tipo de misil crucero. Para agravar la tensión, parece que misiles rusos cayeron accidentalmente en Irán -desconociéndose por el momento si produjeron víctimas mortales-, algo que Rusia niega tajantemente, pero que Estados Unidos asegura. Asimismo, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha advertido a Rusia que podría detener la cooperación entre ambos países en el terreno nuclear y gasístico.

En esta situación, ciertamente inquietante, la OTAN ha aclarado que está preparada para desplegar tropas en Turquía, en su compromiso de defensa de cualquiera de sus aliados. Asimismo, estudia mantener sus misiles “Patriot” en Turquía como se le ha pedido desde Ankara. En estos momentos está suficientemente claro que las acciones de Rusia en Siria no tienen como objetivo, no ya digamos único, sino ni siquiera principal, combatir al Estado Islámico. Putin ha corrido en respaldo de Bashar al-Asad para que se mantenga en el poder a toda costa. Con ello, el conflicto sirio no ha hecho otra cosa que intensificarse. Ante un Putin que hace caso omiso a la petición de que se coordine con la coalición internacional contra los yihadistas -lo que reafirma que no son estos ni mucho menos a los que quiere atacar-, y que incrementa su reto a Occidente, la OTAN hace muy bien en estar en alerta. No puede dejarse que Putin siga campando a sus anchas.
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