22 de septiembre de 2021, 23:50:20
Editorial


Izquierda des-unida



Finalmente, Pablo Iglesias no pudo convencer a Alberto Garzón para que abandonara Izquierda Unida y concurriera con Podemos a las próximas elecciones generales. Tras este hecho, la dimisión de la número 1 de Podemos Cataluña y la ruptura del pacto que las dos formaciones mantenían en Aragón reflejan bien a las claras el fracaso de una candidatura común.

Ambos tienen sus razones. Izquierda Unida quiere salvar los muebles preservando su identidad como marca, mientras que Podemos piensa justo al contrario: el partido “morado” es ahora referencia a la izquierda del PSOE, a pesar de estar perdiendo fuelle. Alberto Garzón sabe que Podemos no está ahora en la misma disposición de fagocitar a IU que hace pocos meses, y se aprovecha de ello.

Por su parte, Pablo Iglesias ha pecado de ego al creer que el atractivo de Podemos serviría para que los restos de Izquierda Unida huyeran en masa a la “casa común”. No será así, y ello se traducirá en una menor representación parlamentaria. Juntos, Podemos e IU sumarían más escaños que concurriendo por separado. Iglesias ha quedado retratado en este pulso.
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