19 de noviembre de 2019, 22:58:29
Editorial


Presupuestos: la vuelta de la vieja política



El ajustado calendario por el que se han colado las cuentas del Reino ha llegado al final. Los Presupuestos Generales del Estado de 2016 han pasado el trámite del Congreso, pues es poco más que eso, días antes, casi horas antes, de que se disuelva para la convocatoria de las elecciones generales, que tendrán lugar el próximo 20 de diciembre. En última instancia, la mayoría absoluta del Partido Popular ha sido suficiente para que salgan adelante, y visto el voto del resto de los grupos sólo una mayoría holgada podría haberla aprobado.

Es difícil ver dónde está el punto, entre la responsabilidad del Gobierno y su cálculo político, en el que hay que situar estas cuentas aprobadas para acercarse a la verdad. Pues es cierto que las encuestas apuntan a que esta será la última mayoría absoluta en muchos años; puede que en varias décadas. Y es cierto que el año, y con él el nuevo gobierno, comienza al menos con unas cuentas renovadas. Pero también lo es que estos presupuestos son muy electoralistas y que están pensados para las necesidades del partido en el poder tanto, al menos, como en las de los ciudadanos españoles.

El argumento de la responsabilidad, que es el preferido del gobierno y de su presidente, se ha venido abajo después de que la Comisión Europea haya revisado los Presupuestos. Es sabido que las políticas presupuestarias, para los miembros del euro, no son autónomas. Y que tienen que someterse a un especioso proceso de revisión para evitar los desmanes de antaño. Bruselas ha señalado que, sencillamente, no se los cree. No por el lado del gasto, sino por el de los ingresos, ya que no cree que nuestra economía vaya a crecer de forma tan acelerada. De hecho, aunque es cierto que las previsiones de la Comisión han fallado de forma sistemática sobre España, también lo es que, en este caso y a la luz de los últimos datos, incluso la Comisión puede ser demasiado optimista.

Que el gobierno no acaba de creerse sus propias cuentas lo prueba el hecho, denunciado por la prensa, de que las previsiones que ha enviado el Gobierno a la Comisión Europea no son las que acompañan a los Presupuestos, sino que son mucho peores y, por desgracia, mucho más realistas. En definitiva, ha vuelto a triunfar la vieja política sobre la gestión responsable y los intereses generales.
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