16 de septiembre de 2019, 10:47:38
Sociedad


"Nunca como ahora se ha tolerado tanto la pornografía"


Oskar Tokumura presenta “La pornografía online. Una nueva adicción”. Por Javier Cámara


Los datos asustan: cada día se visitan cientos de millones de páginas pornográficas y los ingresos de la pornografía online a nivel mundial triplican las cuentas de resultados de las empresas más importantes. Pero también hace reflexionar que el 70% de la pornografía on line se ve en horario de oficina, de 9:00 a 17:00 horas.

La comunidad médica califica ya la adicción a la pornografía on line como una nueva droga que domina la mente, hace perder el control del cuerpo y la voluntad, además de generar una liberación abundante de dopamina en el cerebro, algo que sucede también en las personas que consumen cocaína o heroína.

Su desconocimiento, extensión, bajo precio y la tolerancia de la sociedad a este fenómeno, la sitúan también por encima de estas drogas en cuanto a su peligrosidad. Para abordar esta cuestión, “La pornografía online. Una nueva adicción” (Vozdepapel), último libro de Óscar Tokumura, explica la correlación entre la exposición a la pornografía y la modificación física al cerebro.

En una entrevista con El Imparcial, Tokumura apunta, entre otras cuestiones, que “nunca como ahora se ha tolerado tanto la pornografía”.

¿Qué es la adicción al sexo on line? ¿Cuándo se dice que una persona es adicta al sexo on line?

Aunque hay sectores que no reconocen el sexo como una adicción, hay una serie de características que hacen que se le considere adictivo. En primer lugar, el hecho de la pérdida de control de la persona. Esa persona quiere dejarlo, pero no puede. Segundo está la cuestión de la tolerancia neuroquímica. La persona necesita cada vez un mayor estímulo para lograr la misma gratificación. En tercer lugar está que es algo que suele ser degenerativo. Cada ver requiere más estímulos y con más variables. Genera consecuencias destructivas en la persona, en la familia, el entorno, su trabajo…

Para entender lo que se entiende como adicción, diferencia tres niveles. Primero, el hecho de frecuentar de manera ocasional la pornografía. Es algo que le ocurre a alguien que simplemente se tropieza con eso, que no se engancha. Segundo nivel, cuando la persona tiene una cierta recurrencia. Es ocasional (cada semana, quince días). El tercero es cuando la vida de la persona ya empieza a girar en torno a la pornografía on line. Cada vez que cae ya está pensando cuándo va a ser la siguiente ocasión.

¿Qué diferencia hay con un adicto al sexo normal, el que no es online?

Hay una diferencia fundamental que viene enmarcada con la incorporación a Internet del desarrollo tecnológico del ancho de banda, del streaming. Eso genera un cambio del paradigma importante porque se pasa de la imagen a la acción, al hecho. El impacto en la persona es mucho más fuerte y eleva el nivel de agresividad en la adicción. Personas que lo prueban una vez pueden quedar rápidamente enganchadas.

La diferencia con la adicción sexual, que es más amplia, es que genera una gratificación por excitación. La gratificación del acto sexual o de la masturbación es por satisfacción. Neuroquímicamente son distintas. La excitación se genera por la dopamina y la satisfacción por las endorfinas.

Aquí es importante el tiempo de recuperación. Mientras para la pornografía tradicional se necesita un tiempo entre acto y acto, en la pornografía on line el salto de un vídeo a otro es cuestión de un click. Por eso le llaman el vicio de la novedad.

¿Por qué se cae en esta adicción? ¿Qué falta, qué carencias hay? ¿Falta sexo?

Normalmente, hay detrás una cantidad de factores más profundos, no es sólo una carencia de vida sexual. Lo que se busca, en el fondo, es una intimidad. La estafa de la pornografía es que presenta una imagen con una apariencia de intimidad (¡qué hay más intimo que una persona desnuda sin nada que esconder!), pero no es una intimidad real, no existe, no hay sentimientos de fondo y afecto. Cuando esta intimidad no está, lo que genera es soledad, vacío, heridas afectivas…

Por esto, muchos hablan de la búsqueda de la pornografía como una automedicación. Al tener una herida interior y sentirme mal, lo que hago es buscar en esto una gratificación automática. Hago un click y me siento mejor.

¿Por qué la sitúa usted al nivel de las drogas en cuanto a peligrosidad?

Primero porque genera un nivel de dependencia análogo. No es una sustancia pero hay un consumo visual. Genera una serie de dependencias psicológicas y, se ha comprobado, que, también, neurológicas. En un estudio realizado en Alemania, a las personas de un grupo a las que se les ponía un poco más de cuatro horas semanales de pornografía, manifestaban un encogimiento del cerebro.

Es decir, la zona que habitualmente se irriga de dopamina, al tener una sobredosis, se retrae y genera tolerancia. Esto ya implica una alteración que a veces requiere medicación.

Segundo, en poco tiempo se están dando muchos casos de gente que depende de la pornografía y que pierden el interés por la esposa, la familia y el trabajo. En concreto, por las esposas, que no pueden competir con las modelos que aparecen en la pornografía.

Desde el punto de vista de la adicción, nunca el mundo ha aceptado algo que tenga tanta agresividad y con tan alto rango de afectación. Se habla de que la edad con la que están accediendo a este material los niños es de 9 a 11 años tanto en TV como desde el móvil o incluso la consola de video juegos.

¿Qué efectos neurológicos tiene la pornografía on line?

Más que un efecto sería un indicio de efecto neurológico. Estudios en Cambridge (Reino Unido) demuestran por medio de resonancia magnética que personas con conductas compulsivas expuestas a escenas de pornografía activan una zona del cerebro que normalmente se activa cuando una persona que es adicta a la cocaína o el alcohol tiene el objeto de su adicción al frente. Así, tienen una reacción que es análoga a otras adicciones.

¿Puede ser peor cuánto más joven?

Sí, hay un principio de neuroplasticidad por el que las conductas humanas alteran nuestra morfología cerebral. Podríamos decir que hay como “un recableado” de las neuronas en el cerebro. Cuando una persona adulta aprende algo nuevo, se le puede olvidar. Cuando se trata de un niño hasta los 12-13 años, su neuroplasticidad es más variable y las cosas que se aprenden quedan marcadas como si fueran surcos más profundos y salir de eso es más complicado que si fuera una persona adulta.

¿Qué consecuencias sociales y familiares tiene?

En EEUU, en 2013 un estudio revelaba que el 51% de los divorcios eran causados por la adicción a la pornografía. Y es que esto genera a nivel conyugal varios problemas: la mujer se siente herida, como si su marido le hubiera sido infiel. El hombre no lo entiende así, pero la mujer si ve una infidelidad. Otro es que la mujer termina creyendo que para poder retener a su marido tiene que o compartir la afición o comportarse como una porno star.

Esto lleva al debate de la aceptabilidad a nivel social. Nunca como ahora se ha vuelto tan aceptable, se ha tolerado tanto la pornografía. Hay actores porno que son líderes de opinión, hay realities de playboys o libros, como 50 sombras de Grey, que se convierte en el libro más vendido en el mundo. Es el primer libro que ha vendido más que todos los libros de Harry Potter.

¿Y cómo se cura? ¿Cómo se desintoxica un adicto a la pornografía online?

Como cualquier adicción, es un camino largo. Lo primero que tiene que hacer un adicto es entender que ha perdido el control y que necesita ayuda, sea de un profesional o de una persona que haya recorrido el mismo camino previamente y lo pueda acompañar.

En muchos casos, los grupos de sexoadictos han resultado muy eficaces, sobre todo para manejar el tema de la sobriedad y evitar la recaída. Así, muchos terapeutas dicen que el primer paso es buscar una sobriedad (abstinencia) de al menos 10 días para conseguir que el tema neuroquímico retroceda.

En paralelo, es muy importante entender que una cosa es curarse y otra sanarse. Hay algo detrás –heridas traumáticas o experiencias de soledad, de ausencia de los padres, problemáticas personales– que necesita ser respondido.
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