2 de julio de 2020, 21:01:12
Editorial


Kosovo no entra en el Unesco



Conjugándose quizá el azar y la necesidad, mientras que el Parlamento catalán consumaba su desafío a España, la Unesco rechazó la entrada de Kosovo en este organismo. Es sabido que la antigua provincia serbia de mayoría albanesa, que se declaró independiente de manera unilateral en 2008, nada tiene que ver con la realidad e historia de Cataluña, pero la Generalidad y los secesionistas han venido mirándose en ella como ejemplo de que una Cataluña separada de España conseguiría la entrada en los organismos internacionales. Sabedores, aunque quieran ocultarlo, de que la entrada en la Unión Europea (UE) o en la ONU resultaría prácticamente imposible tras una hipotética secesión, la Generalidad puso sus esperanzas en que sería más fácil colarse en la Unesco. En un estudio encargado por el Gobierno catalán, se hacía referencia en este sentido a Kosovo, presuponiendo que tendría expedito el camino a la Unesco.

Pero resulta que su gozó en un pozo. La Conferencia General de la Unesco reunida ayer en Paría rechazó la pretensión de Kosovo de formar parte de ella y no podrá volver a intentarlo, con muy incierto resultado y previsiblemente igual al de ahora, hasta dentro de dos años. En el rechazo, ha prevalecido el cumplimiento de la legalidad internacional en el respeto a la integridad territorial de los Estados.

Mirarse en Kosovo es una muestra más de las falacias y torpezas secesionistas, y no ya solo por la cuestión de que en realidad hoy Kosovo se encuentra en una especie de limbo internacional. También por todo que pasó allí, y lo que sigue pasando en el que hoy es un Estado fallido, acuciado por múltiples problemas. El rechazo de la Unesco es aviso para navegantes y Kosovo no es precisamente ese país de las maravillas que prometen los secesionistas.
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