13 de diciembre de 2019, 23:57:15
Editorial


Narcotráfico chavista



Ya existían fundadas sospechas de que el chavismo estaba implicado en presuntas operaciones de lavado de dinero y narcotráfico. Tras investigaciones de varios fiscales de Nueva York, Washington y Miami, la Agencia Antidrogas norteamericana (DEA) estrecha el cerco a altos cargos del régimen de Nicolás Maduro como el todopoderoso número dos del régimen, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, y Tarek el Aissami, gobernador del Estado de Aragua y exministro del Interior. En estas circunstancias, no es extraño lo sucedido esta semana que vuelve a mostrar que el chavismo acumula hechos y hechos nauseabundos.

Dos sobrinos de su mujer, Cilia Flores -llamaba pomposamente Primera Combatiente de Venezuela-, uno de ellos ahijado del propio Nicolás Maduro, acaban de ser detenidos en Puerto Príncipe, capital de Hahití, portando ochocientos kilos de cocaína. La detención ha sido posible gracias a la colaboración de la policía haitiana y de la DEA. Se ha trasladado a los dos detenidos, Efraín Campo Flores y Francisco Flores de Freitas, a Nueva York, donde tenían intención de vender la droga, y ahora deberán comparecer ante un tribunal.

A la mujer de Maduro se la considera un auténtico poder en la sombra, que tiene incluso su propio clan de fieles adeptos y se ha empleado a fondo en expandir por todo el país los tentáculos del nepotismo. Como era previsible, el presidente venezolano ha recurrido a su habitual y cansina retahíla conspirativa, calificando la detención -que no ofrece la menor duda al haber sido con las manos en la masa-, como un “ataque imperialista” y una “emboscada”, y proclamando con su retórica populista que “nada podrá con el Pueblo de los Libertadores, tenemos un solo destino…Vencer”. Diosdado Cabello se ha sumado a la retahíla y ha echado mano también de un ridículo victimismo señalando que “el presidente está siendo atacado por todos lados”. Pobrecito Nicolás Maduro que tanto bien hace a su pueblo, que se queja de vicio. Habría que felicitarle por sus desvelos como hace desde España el Podemos de Pablo Iglesias.
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