14 de diciembre de 2019, 20:57:16
Crónica Económica

TRAS LAS ELECCIONES


Portugal pone en riesgo su recuperación

José Carlos Rodríguez

Mariano Rajoy ha mirado muy de cerca... Por José Carlos Rodríguez


Mariano Rajoy ha mirado muy de cerca la evolución de la política en Portugal, porque es donde ha funcionado el cálculo político que se había hecho para España: Lo que cuenta es la economía, y tras una primera etapa de ajuste llegan las elecciones a tiempo para recoger los frutos; económicos, políticos. En España no le ha funcionado esa estrategia porque por medio España está al borde de la ruptura si él toma la decisión de permitir que ello ocurra.

Sólo que la victoria de Passos Coelho no ha sido suficiente para tener una mayoría absoluta y, pese a las profundas diferencias, la izquierda se ha unido para dar un giro de 180 grados a la política económica en nuestro país vecino. Veremos si finalmente el giro no es de 360 grados, como en Grecia. Pero vale la pena detenerse en la situación actual de la economía griega, y los avances (y retrocesos) más recientes. Y veremos, también, si el presidente de la República, Cavaco Silva, acepta que se constituya el nuevo gobierno y no decide que se celebren nuevas elecciones.

Subió el IVA, los impuestos sobre la propiedad y el IRPF. Las subidas de impuestos han permitido que pese a la grave crisis económica los ingresos del Estado no sólo no caigan, sino que suban. En 2007 eran el 41,48 por ciento del PIB, y en 2014 el 44,53. En 2007 los pagos de impuestos per cápita eran de 6.094 y en 2014 7.088, según la OCDE.

Las medidas de austeridad no han logrado frenar el crecimiento del gasto público. En todo caso, han compensado sólo en parte el aumento del gasto comprometido (pensiones, seguro de desempleo…). Pues si el gasto público era del 44,5 por ciento en 2007, en 2013 era ya del 50,4 por ciento, aunque en 2010 rozó el 52 por ciento. El programa de rescate, por otro lado, ha disparado el endeudamiento, que según los últimos datos de Eurostat (2014) es del 130,2 por ciento. El déficit ha superado el 11 por ciento. Aunque se ha reducido, está en el 7,2 por ciento, según la misma fuente.

La recuperación ha venido de la economía privada. El empleo, que había caído del 68,8 por ciento de la población activa en 2011 al 65,4 por ciento en 2013, vuelve a los niveles de 2011. El empleo crece a tasas cercanas al uno por ciento anual. Y la tasa de paro, que superó el 17 por ciento en 2013, ronda ahora el 12 por ciento. Desde 2011 caen los sueldos y la renta disponible de los hogares. Pero ese descenso está empezando a frenarse. Uno de los problemas de la economía portuguesa es que el ajuste no se notaba en los precios, y la mejora de la competitividad sólo afectaba a los costes. Pero esto está empezando a cambiar desde 2013 y, especialmente, desde 2014.

Y, sobre todo, Portugal a vuelto al mercado. Ha demostrado que puede financiarse por sus propios medios, y que las reformas, con el paraguas de la UE, hace que su deuda, que es muy alta, es sostenible a largo plazo.

Si el nuevo gobierno le da la vuelta a la tímida austeridad lusa, las cuentas públicas volverán a los altos niveles de déficit, y la confianza en la deuda pública se desvanecerá. Por desgracia, la inversión extranjera no es el fuerte de la economía portuguesa, pero no deja de ser importante, y podría sufrir en función del programa que intente aplicar el nuevo gobierno. Las fortalezas de Portugal son tres, básicamente. La primera es que, aunque lentamente, la economía europea se recupera. La segunda, que la UE no está dispuesta a poner esa recuperación en riesgo, como ha demostrado en Grecia. Y la tercera, que gran parte del ajuste en Portugal ya ha tenido lugar, por lo que puede aguantar cualquier freno que le ponga el nuevo gobierno con más resistencia.
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