22 de octubre de 2019, 15:34:44
Economía

LAS BOLSAS Y LOS MERCADOS SE HAN MANTENIDO AL MARGEN DE LO ACONTECIDO EN PARÍS


La Europa en guerra deja atrás al discurso de la austeridad

Daniel Villagrasa

La declaración de guerra de Francia a EI cambia el discurso económico en la UE. Por D.V.


Puede que la realidad sea la misma, pero la narrativa ha cambiado sustancialmente. El papel de la Eurozona en la macroeconomía mundial sigue siendo un misterio. Cada vez más envejecida, desindustrializada, pierde peso ante potencias más jóvenes y pujantes. Los últimos esfuerzos para ganar competitividad y aligerar el peso de la deuda del sector público y privado, con especial incidencia en los países de la periferia del euro, han marcado hasta ahora la agenda del Continente. Pero, después de que Francia declarara la guerra a Estado Islámico, con el Banco Central Europeo sosteniendo la deuda de los países de moneda única, el eje de las políticas económicas está virando hacia un nuevo horizonte.

“La próxima en caer será Francia”, opinaban muchos analistas económicos, especialmente desde el lado liberal, cuando arreciaba la crisis de deuda en Europa. El Gobierno de Françoise Hollande llegó al poder con fuertes críticas hacia la austeridad impuesta por el modelo alemán de Europa, basado en unas cuentas públicas saneadas y un aumento de la competitividad.

Sin embargo, tras llegar al poder, Hollande debió plegarse a la disciplina fiscal y aprobó algunos de los recortes presupuestarios más duros de entre los que se habían aplicado en los países de la zona euro. En el periodo de 2015 a 2017, el Estado francés tenía la intención de recortar el gasto público en 50.000 millones de euros.

En este sentido, el Gobierno socialista no se diferenció demasiado de los gobiernos de centro derecha liberal en España, o de la Alemania de la ‘grosse koalition’, comandada por Angela Merkel.

Pero, tras los ataques de París, el Ejecutivo de Hollande lo tiene claro: Francia está en guerra y no cumplirá con el rigor presupuestario impuesto por Bruselas. París ya ha dicho que es probable que rebase el objetivo de déficit pactado.

Una de las partidas sobre las que iba a recaer parte del ajuste era la Defensa. Sin embargo, cuando se produjeron los atentados de Charlie Hebdo, el Ejecutivo francés ya anunció que aumentaría el gasto militar. Esta semana, el presidente francés anunció la creación de 5.000 puestos suplementarios de policías y gendarmes durante los dos próximos años, 2.500 en el Ministerio de Justicia y otros 1.000 en aduanas para vigilar las fronteras.

A diferencia de lo que ha ocurrido en Grecia, en esta ocasión la Comisión Europea ha cedido. Permitirá a Hollande saltarse las normas de los países de la Unión para aumentar el presupuesto de Defensa.

No ha habido ninguna reacción adversa ante la declaración de intenciones gala. El comisario de Asuntos Económicos y Financieros, el socialista francés Pierre Moscovici, afirmó en rueda de prensa que “mostrará plena comprensión” con el incumplimiento de la estabilidad prespuestaria.

En España, se han pronunciado el ministro de Economía y el de Hacienda. Cristóbal Montoro, subrayaba que aquellos gobiernos que se encuentran en una situación excepcional tienen derecho a pedir una corrección en el objetivo de déficit o en la senda de su cumplimiento.

“Vivimos un momento especial y ese momento especial también se tiene que reflejar en lo que son los planteamientos presupuestarios”, manifestaba, por su parte, el titular de Economía, Luis de Guindos.

Mercados financieros

Las bolsas y mercados se han mantenido al margen de lo ocurrido en París, la tesis que se impone entre los inversores es que la amenaza yihadista sobre Europa no afectará demasiado a la economía. Si bien es cierto que la prensa francesa habla de cancelaciones de visitas a Francia –primera potencia turística del mundo por número de visitantes-, y de un retroceso en el comercio físico, parece que el impacto negativo sobre la economía es limitado.

Durante la pasada semana, los hosteleros franceses calcularon un descenso de la clientela del 50% en la restauración un 22% en la ocupación hotelera. El número de viajeros en los trenes franceses bajó un 10 % el lunes pasado por efecto de los atentados, pero se ha recuperado en los días siguientes, salvo en el caso de los turistas extranjeros, según el presidente de la compañía ferroviaria SNCF, Guillaume Pépy.

En general, y tras el ‘shock’ de los ataques, parece que Europa es partidaria de dar ‘manga ancha’ a los estados miembros. No sólo de Bruselas llegan buenas noticias. En Frankfurt también están dispuestos a todo para sostener al gigante europeo en estos tiempos oscuros. Mario Draghi salía de nuevo a propulsar el optimismo con sus palabras.

El presidente del Banco Central Europeo es consciente de que está manteniendo ‘a pulso’ la recuperación europea: “Las medidas de política monetaria del BCE han funcionado claramente, de hecho son probablemente la fuerza dominante que estimula la economía", dijo. Pero a pesar de la dependencia de la acción del emisor de la moneda única, Draghi se mantiene dispuesto a ahondar en las medidas de estímulo.

Desde el pasado enero, el Banco Central Europeo que preside, se encuentra inmerso en un programa de compra de deuda pública que permite a los estados seguir financiándose de manera gratuita o casi gratuita en el corto plazo. Esta misma semana, el Tesoro español volvía a hacer historia al conseguir financiarse a tipos negativos en el plazo de un año. Es decir, que los inversores están dispuestos a pagar con tal de tener su dinero seguro en bonos del Estado español, porque saben que, en caso de que las cosas se pongan feas, el Banco Central Europeo se hará cargo para que no se produzca un impago.

El periodo de la ‘Gran depresión’ de los años 20 se cerró con la II Guerra Mundial y, aunque en este caso las circunstancias son muy distintas, los aires bélicos que soplan sobre Europa parece que, al menos, han cambiado el discurso de recortes y austeridad en la economía.

Sobre si el resto de estados miembros seguirán el camino francés, por el momento hay prudencia, pero los sindicatos ya han pedido mayor laxitud con el déficit de España.

El ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, ponía fin a estas especulaciones durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: España no aumentará su déficit debido a la amenaza yihadista. De todos modos, con o sin excusa bélica, Bruselas sigue considerando que España incumplirá el objetivo pactado de déficit durante 2015 y 2016.

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