14 de diciembre de 2019, 10:02:52
Sociedad

SE RETRASA AL SÁBADO LA PRESENTACIÓN DEL PROYECTO


La Cumbre del Clima de París corre el riesgo de terminar en otro fiasco

EL IMPARCIAL/Efe

Se retrasa al sábado la presentación del proyecto, aún con "dificultades".


La expectativa de que 195 países reunidos en París pudieran por fin lograr un acuerdo mundial contra el cambio climático y salvar al Planeta de las emisiones de gases se ha ido diluyendo a medida que pasaban los días. Quizá hayan sido demasiados países con demasiados negociadores y altos representantes. Hasta 15.000 se han dado cita en la capital francesa en lo que ya es para muchos un nuevo fiasco.

A primera hora de este viernes, el ministro francés de Exteriories, anunciaba que la presentación del proyecto de acuerdo global de lucha contra el cambio climático se retrasa al sábado por la mañana, un día más tarde de lo previsto. "Voy a presentar el texto no la noche del viernes como yo pensaba, sino el sábado por la mañana", dijo Fabius, presidente de la cumbre del clima (COP21) que se celebra en París, al canal de televisión BFM, sin precisar los motivos.

El nuevo documento, en el que prácticamente han desaparecido los corchetes (apenas quedan 48 frente a los 365 que tenía el jueves), ya tiene "la forma" del acuerdo legal que preven adoptar 195 países más la Unión Europea, según expertos consultados por Efe. El texto posee 27 páginas, de las que 12 corresponden al pacto en sí y 15 a una decisión que lo desarrolla, y supone "un progreso" dijo Fabius el jueves por la noche, al reconocer que aún quedan puntos conflictivos por cerrar, entre los que destacó la ambición del acuerdo, la diferenciación entre países ricos y pobres, y la financiación para estos últimos.

El preámbulo del acuerdo ha quedado "ordenado" y está prácticamente cerrado, según indicó a Efe el jueves la jefa de la delegación venezolana, Claudia Salerno, responsable de facilitar las negociaciones del mismo. El preámbulo señala que el pacto debería guiarse por "responsabilidades comunes pero diferenciadas" en combatir el cambio climático y tener en cuenta las necesidades de los países en desarrollo y de los más vulnerables, también menos responsables de haber causado el problema.

El acuerdo en sí se propone como objetivo mantener la temperatura del planeta por debajo de dos grados respecto a niveles preindustriales y perseguir que no aumente más de 1,5 para evitar los peores impactos del cambio climático. En cuanto a sus objetivos a largo plazo, los países se comprometen a "poner pico a sus emisiones tan pronto como sea posible" y a alcanzar la neutralidad en emisiones de gases de efecto invernadero en la segunda mitad de siglo, o dicho con otras palabras, a no lanzar más gases contaminantes de los que el planeta pueda absorber.

Entre otras cuestiones, desaparece la referencia a fijarse un objetivo de reducción de emisiones para 2050, como pretendía la Unión Europea, y también la alusión a lograr la descarbonización de las economías en 2100. Fabius había pedido el jueves a los representantes de los países que "tengan el acuerdo final en mente" cuando revisen este último borrador y que su intervención en el plenario eluda las críticas y se centre en "aportar soluciones".

Esquivar al Senado de EEUU

Por otra parte, la UE y Estados Unidos están negociando casi a contrarreloj para encontrar una solución legal para que el acuerdo climático que surja de la cumbre de París obligue a los países a cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) y permita, al mismo tiempo, eludir al Senado estadounidense.

Ambas potencias forman parte de una "alianza de alta ambición" para presionar frente a países como China o la India que buscan un acuerdo de mínimos.

El último texto sobre el que se trabaja apunta que "cada parte debe regularmente preparar y comunicar sucesivas contribuciones nacionales previstas (INDC, en sus siglas en inglés) y perseguir e implementar nacionalmente determinadas leyes, políticas y otras medidas que respalden la aplicación de las INDC".

El párrafo, elaborado este jueves, está siendo revisado por ambas partes, aunque se acerca a lo que podría ser el consenso final entre las dos potencias. Este lenguaje permitiría poner el acento en que los países firmantes estén obligados a desarrollar sus compromisos de mitigación, que no serían legalmente vinculantes "per se", a través de la adopción de legislación y medidas nacionales.

Es decir, los INDC no serían legalmente vinculantes, pero sí de obligado cumplimiento, un matiz que permitiría a Estados Unidos aceptar el texto sin tener que enfrentarse a un posible bloqueo por parte del Senado.

EEUU no quiere nada vinculante

Estados Unidos ha dejado claro desde un primer momento que no va a aceptar que el acuerdo climático que se negocia en la cumbre del clima COP21 haga legalmente vinculantes los objetivos de reducción de emisiones incluidos en los compromisos nacionales, una idea que a priori defendía la Unión Europea.

El motivo es que el Gobierno de Barack Obama quiere evitar a toda costa tener que llevar el texto ante el Senado de Estados Unidos, mayoritariamente en manos de los opositores republicanos, tradicionalmente opuestos a que el país asuma compromisos climáticos.

Preguntado sobre si la UE ya no considera una línea roja obtener objetivos vinculantes de mitigación en el acuerdo, el comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, recalcó este jueves que el protocolo de Kioto, "que incluía sanciones y compromisos vinculantes", no logró movilizar a toda la comunidad internacional.

En París "vamos a encontrar soluciones para cada cuestión, incluso para el problema de la forma jurídica relacionada con los objetivos de mitigación y los problemas a los que Estados Unidos se enfrenta", aseguró Cañete.

Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, aseguró que la COP21 se aproxima a su "momento crítico" y señaló que será necesario "trabajar en el lenguaje" con el que se formule el borrador del acuerdo.

Las ONG tienen poca fe

Al respecto, las grandes organizaciones no gubernamentales (ONG) están convencidas de que habrá un acuerdo, pero lo que no está garantizado es que sea "fuerte" sobre las cuestiones claves.

"Creo que tendremos un acuerdo. La cuestión es si será un acuerdo fuerte", destacó Mohamed Adow, de Christian Aid. Para Adow, "hay tres elementos que no se pueden negociar", que son los mecanismos de compensación de daños y pérdidas, la financiación por los países ricos de la adaptación y la mitigación del cambio climático en los pobres y los mecanismos para fijar la ambición sobre la limitación del calentamiento global.

Otra cuestión que preocupa a las ONG es que aunque el compromiso final sea un acuerdo internacional vinculante, algunas partes del mismo no implicarán obligaciones concretas de carácter interno, sino compromisos de orden general.

Igualmente consideran que queda pendiente en el estado actual de las discusiones, no sólo la forma de garantizar la financiación prometida -100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020-, sino el dinero que estiman que los países desarrollados tendrían que poner ya encima de la mesa antes de ese plazo, en los cinco próximos años.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es