22 de noviembre de 2019, 3:36:32
Editorial


El ejemplo tunecino



La recogida ayer en Oslo del Premio Nobel de la Paz por parte de El Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez trae a la actualidad, frente a tantas noticias en sentido contrario, que al menos los tunecinos han luchado denodadamente para que quede un resquicio de la primavera árabe. La concesión del emblemático galardón al Cuarteto supuso una sorpresa, frente a otras candidaturas, como la de Ángela Merkel o el Papa Francisco, que se pronosticaron como favoritas. La Academia sueca optó, sin embargo, por una muy acertada elección que hoy se corrobora más, si cabe.

El Cuarteto para el Diálogo Nacional está compuesto por la central sindical la Unión General de Trabajadores Tunecinos, la patronal UTICA, la Liga Tunecina de los Derechos Humanos y la Asociación Nacional de Abogados. Organizaciones dispares y representativas de diferentes sectores y sensibilidades que, no obstante, aunaron esfuerzos para dar pacífico protagonismo a la sociedad civil y hacerlo, además, en una situación en la que lo más fácil habría sido despeñarse por el precipicio de la intolerancia y la violencia para desembocar inevitable y trágicamente en una guerra civil. No debe olvidarse que el Cuarteto nació en el verano de 2013, en medio de una crisis brutal, que alcanzó cotas que parecían irreversibles con los asesinatos de los políticos Chokri Belaïd y Mohamed Brahmi.

Túnez también ha sido golpeado por el yihadismo que ha empapado de sangre y de terror esa primavera árabe absolutamente marchitada en países como Egipto o Libia, y no digamos en Siria, sumido en una salvaje guerra civil y con buena parte de su territorio en manos de las huestes asesinas del Estado Islámico. Túnez y su llamada “revolución de los jazmines” apostó por un proceso democratizador que ha atravesado momentos muy delicados como en el que estaba sumido cuando se formó el Cuarteto para el Diálogo Nacional. Esperemos que nada enturbie, dé marcha atrás ni desestabilice el ejemplo tunecino: un ejemplo que compatibiliza la fe mahometana con un mundo político libre y plural, un ejemplo para todos los musulmanes que quieran convencernos que la confesión Coránica es una religión de paz adulterada y pervertida por algunos extremistas violentos y totalitarios.
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