20 de septiembre de 2021, 5:01:07
Opinión

TRIBUNA


Decepcionante debate a dos

Manuel Sánchez de Diego


Me he sentido decepcionado por el debate a dos entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Después de la larguísima campaña electoral que estamos sufriendo que desde luego comenzó mucho antes de su inicio oficial, me ha parecido un debate estéril. Quizás las únicas conclusiones positivas es que nos han revelado dos personalidades diferentes y una difícil coyuntura de futuro. En este sentido, me parece irrelevante quien haya ganado o perdido.

Pedro Sánchez ha adoptado una actitud agresiva, con incesantes repeticiones, con insultos continuos, interrupciones y un discurso construido sobre continuos eslóganes. Quizás sea la mala situación en las encuestas del PSOE lo que ha determinado el tono, la mala educación y la actitud agresiva del candidato Pedro Sánchez que ha tendido la corrupción como eje de su ataque. He perdido el número de veces que acusó de mentiroso a Mariano Rajoy, lo llamó indecente, interrumpió o gesticuló. En todo caso, Pedro Sánchez llevaba mucho mejor aprendida la elección, con varios “déjeme terminar” cuando realmente, él era quien más interrumpía. La puesta en escena ha sido magnífica, muy a la americana, con esposa incluida en la llegada.

Mariano Rajoy ha dado la sensación de estar “tocado” por la agresividad del candidato del PSOE. Su educación le impedía decir lo que muchos pensábamos: “cree el ladrón que todos son de su condición”. Cuando le ha acusado de político inmoral, su reacción ha sido de acusar a Sánchez de “ruíz”, perdón: de “ruin, mezquino y miserable”. Estas palabras me han sonado incluso como forzadas. También el “no se lo acepto” empleado por el Presidente del Gobierno, parece una contestación demasiada medida e insuficiente, un enfado contenido.

Lo cierto es que en las alforjas de Mariano Rajoy, la economía y el empleo son logros irrebatibles, la gran virtud de Pedro Sánchez es evitar que se recuerde la pésima gestión económica del último gobierno del PSOE, desvalorizar los logros de Mariano Rajoy, demandar el estado del bienestar y centrar la atención en la corrupción.

El ganador en cuanto a imagen y entretenimiento creo que ha sido Pedro Sánchez, pero su actitud le hace perder cualquier atisbo de estadística y, eso supone que sea el perdedor a largo plazo. Mariano Rajoy no ha conseguido conectar con el público, puede ser un buen gestor, pero su carisma como político y comunicador está bajo cero.

El debate me recuerda a un enfrentamiento entre el alumno empollón y el chaval simpático, marrullero, con buena labia y que con cuatro ideas es capaz de apabullar a cualquiera, pero al final, cuando tenemos que elegir con quien vamos a estudiar, se acude al empollón.

Me preocupa la difícil coyuntura de futuro que se deriva de la actitud de ambos candidatos. El debate ha podido romper esa relación necesaria entre los dos líderes políticos hasta el momento más importantes del país. Me preocupa que no puedan ponerse de acuerdo para afrontar de forma conjunta los grandes retos de futuro –unidad de España, competitividad de nuestra economía, modificación constitucional, como afrontar el pago de las pensiones del futuro…- y eso es esencial en el nuevo panorama político.

Siempre he pensado que un buen debate a dos hace más por el bipartidismo que el sistema electoral. Sin embargo, un mal debate como éste ha perjudicado a los dos candidatos y juega en contra del bipartidismo. Quizás lo ganadores del debate se encontraban fuera del plató.

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