30 de marzo de 2020, 7:24:01
Editorial


Urgencia migratoria



Según datos de la Organización internacional para las Migraciones –OIM-, más de un millón de inmigrantes y solicitantes de asilo han llegado este año a Europa. De ellas, se estima que unas 700.000 personas lo han hecho cruzando el Mediterráneo, travesía en la que 3.200 han perdido la vida intentándolo. Es la peor crisis migratoria desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y todo hace presagiar que 2016 no va a ser muy distinto.

Mientras, en el seno de la UE se siguen vallando fronteras y hablando de cupos. También, en lo se ha convertido ya en procesiones de la vergüenza, se “pastorea” inmigrantes de un sitio a otro sin saber muy bien qué hacer con un problema para el que no parece haber soluciones. Problema que, dicho sea de paso, cada día va a más, como muestran las cifras de ACNUR.

Recientemente, Soraya Sáenz de Santamaría decía -y con razón- no se trata sólo de acoger; además, hay que integrar. Eso implica escolarización de los niños, atención sanitaria, subsidios y viviendas. ¿Cómo se va a hacer frente a todo eso? La libertad de circulación en la UE deja en papel mojado el tema de las cuotas. Una vez asignados los refugiados nada les impide reubicarse allá donde les parezca mejor. Y a los que no reúnan los requisitos para que se les conceda el estatus de refugiado ¿Dónde se les expulsará? Además, está el efecto llamada: las cifras de potenciales acogidos por parte de la UE suponen todo un aliciente para venir.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.elimparcial.es